Fernando
Hernández G.
Buscamos definiciones y
encontramos que ‘delincuente
de cuello blanco’ es aquel que viste siempre apropiado, tiene buena presencia y
sus delitos son difícilmente investigados o encontrados.
Existe la creencia, en éste y en otros países, que con
este tipo de delincuentes no se garantiza la efectividad de la ley, por la
influencia que ejercen.
Corrupción, malversaciones de dinero público, ganancia
ilícita, impago fraudulento o estafa, son algunos conceptos delictuosos que se
relacionan con los ‘delincuentes de cuello blanco’.
En el ensayo Delitos de cuello blanco, el doctor Mario Eduardo Corigliano (Revista Internauta de Práctica Jurídica, agosto-diciembre 2006) apunta que la ‘delincuencia de cuello blanco’
se distingue del resto, entre otros factores, por:
-
La lesión de la confianza en el tráfico mercantil.
-
El uso de la credulidad o ignorancia de la víctima, una especial astucia
(apariencia legal del hecho) o afección de vastos sectores de la población, e
incluso a países enteros, lo que torna prácticamente imposible la
identificación del autor.
-
La circunstancia de que la sociedad tenga conciencia de la ilicitud del
hecho pero no de su trascendencia criminal.
-
La imagen de honorabilidad del autor, debido a su posición política, social
y económica. Su respetabilidad obligó a establecer una relación cercana entre
poder económico y poder político.
-
La escasa visibilidad del delito.
-
El no aparecer en estadísticas criminales a pesar del alto costo social
causado, sea por la imposibilidad de desenmascararlos, o por los obstáculos
para perseguirlas por vía de la administración de justicia penal.
Después de leer esto no queda la menor que Tabasco estuvo
gobernado los últimos seis años por ‘delincuentes de cuello blanco’ a los que
hoy, a ochenta días del iniciado el régimen del cambio verdadero y pese a que todo mundo sabe la gravedad del
quebranto legal y financiero causado, todavía no encuentran las pruebas para
aplicarles la ley y meterlos a prisión.
Usted sabe de quiénes hablo.
LOS AMOS DEL CINISMO
Algo que nos
muestra claramente la astucia o cinismo de estos ‘delincuentes de cuello
blanco’ que llegaron al poder público para saquear las arcas, es el extraño
asalto –hasta ahora no esclarecido– a una camioneta de la Secretaría de
Finanzas estatal ocurrido el 24 de agosto del 2012.
El atraco al vehículo a plena luz del
día sería uno más de las estadísticas criminales de la entidad y delitos sin
esclarecer por un régimen que probó su ineficacia en muchos rubros, a no ser
por el cargamento hurtado: papeles.
De acuerdo a la denuncia asentada en la
averiguación previa APDECORO/3/1960/2012, Víctor
Vélez Ortega, quien era chofer adscrito a esa Secretaría, “fue sorprendido
por una persona con arma en mano a la altura de las esquinas que forman Rullán Ferrer y Carlos Pellicer Cámara, y esa persona lo amenazó y le dijo que se
corriera al lado derecho de la camioneta; del lado izquierdo le apareció otra
persona y luego lo fueron a dejar por Teapa, y él (el chofer) manifiesta en el
acta administrativa, que se tuvo que regresar después”.
Hasta el día de hoy no se ha hecho
público un informe que precise con exactitud qué fue lo que le arrebataron al
citado chofer. Se habla del hurto de documentación que avalaba cuentas públicas
del Ejecutivo estatal de varios años. Ello no debería preocupar pues se supone
que de todo documento oficial que sale de una dependencia gubernamental queda
un facsímil de soporte.
El 21 de febrero, el gobernador Arturo Núñez Jiménez reveló que lo
robado eran documentos oficiales que amparaban un gasto por mil 301 millones de
pesos.
Cuando Andrés Granier Melo salió a defender
su honra, el gobierno estatal le refutó que “tan es falsa la aseveración del
ex gobernador cuando afirma que en la documentación que se entregó en la
Secretaría de Administración y Finanzas ‘demuestra y comprueba el uso de los
recursos ejercidos”, que durante su propia gestión, en agosto de 2012,
denunciaron ante la Procuraduría General de Justicia del Estado el ‘robo’ de
una camioneta que contenía varias cajas con documentos oficiales originales,
que amparaban los soportes contables y evidencia documental de los gastos de
inversión, gasto en seguridad pública y seguridad estatal, contratos,
solicitudes, oficios, canje de vales y dictámenes, que respaldaban el ejercicio
de recursos de los presupuestos de 2007 a 2012”.
NI LAS COPIAS APARECEN
En el
comunicado oficial difundido el 8 de
marzo, llama la atención que la palabra ‘robo’ se cita en dos ocasiones y en
ambas va entrecomillada.
Ese día, el secretario de Finanzas
actual, Víctor Lamoyi Bocangra,
manifestó sus dudas acerca del ‘robo’ de la camioneta “que da la casualidad”
contenía cientos de cajas: eran más de cien cajas con miles y miles de carpetas
y legajos de toda la documentación comprobatoria del ejercicio 2007 a 2012.
–¿Cabe
esa información en una camioneta? –le inquirió Emmanuel Sibilla, en el
programa Telerreportaje, esa mañana.
“Según
lo que aparece en la averiguación previa que aquí te traigo, sí; aquí está toda
la relación de todas las carpetas que se perdieron”, le respondió.
–¿Y
qué tipo de información contenía?
“Pues
casualmente es toda la información relevante para armar la cuenta pública, la
que comprueba todo el gasto”, indicó.
Lamoyi Bocanegra reveló que tampoco
aparece el respaldo documental de esos expedientes; “está perdido”, acotó al
subrayar que “si algo no nos dejaron fue documentación probatoria del verdadero
gasto que se ejerció en la Secretaría de Planeación y Finanzas”.
Su entrevistador le insistió sobre esta
peculiaridad:
–¿Y
era único juego? ¿No se tenía copia de este expediente que se trasladaba?
“Eso es lo que ellos argumentan y por
eso no me entregaron esta documentación… Estamos hablando de miles y miles de
hojas”, recalcó.
El secretario de Finanzas hizo una revelación que supera con mucho el
monto de mil 301 millones de pesos que había dicho un par de semanas atrás el
mandatario tabasqueño. Citó: “A muy grandes rasgos, del ejercicio 2012 hay
documentación probatoria en esa camioneta perdida por más de cinco mil millones
de pesos; obviamente cuando hicimos el cierre del cuarto trimestre del
ejercicio 2012, el mismo que entregamos al Congreso del Estado el 20 de enero,
esta documentación no aparece y, por lo tanto, el gasto no está registrado”.
Agregó Lamoyi: “Lo más importante es que aquí viene el
gasto de inversión, el gasto de subsidios; viene toda la contabilidad. En
realidad, en esta camioneta venía toda la historia documental del gasto del
ejercicio 2007, 2008, 2009, 2010, 2011 y lo que iba del 2012”.
Y arremetió contra el ex mandatario: “que
el ex gobernador Granier Melo diga que quedó en los registros toda la
documentación que comprueba el ejercicio del gasto, es completamente falso…
aquí está, ellos mismos denunciaron el robo de esta camioneta”.
ARMANDO EL ROMPECABEZAS
“Y como no
nos dejaron documentación, como dice el ex gobernador Granier, hemos estado
pidiéndole a terceros la información; a instituciones financieras, a empresas… Gracias
a eso, hemos logrado medio armar la verdadera situación del ejercicio fiscal
2012. Para atrás, ya ni te digo. Pero hemos logrado reconstruir para poder
saber qué pasó, dimensionar así el tamaño del hoyo financiero que nos dejaron, el desastre financiero que nos
dejaron”, expresó el funcionario.
¿Dónde quedó esa documentación? ¿Por
qué no se dio a conocer en su momento el asalto a la camioneta? ¿Dónde están
las copias que soportan la documentación robada? ¿Qué hicieron los supuestos
ladrones con esos expedientes que nadie les iba a poder comprar? ¿Y dónde está
el chofer?
Lo
del robo de esa camioneta con cientos y cientos de cajas que difícilmente
entraron en ella es un cuento que nadie
se traga. Lo comenta el gobernador en sus charlas con analistas de medios
de la capital del país; lo expone el secretario de Finanzas en sus entrevistas
aquí. Ahora toca el turno al procurador Fernando
Valenzuela Pernas no de atrapar a los dos presuntos asaltantes sino de
exhibir a los autores intelectuales de esta farsa con la que se trató de
desaparecer evidencia del más grande saqueo al erario de Tabasco. ¿Podrá? ¿O se saldrán con la suya los ‘delincuentes
de cuello blanco’?