Por Fernando Hernández Gómez
fdohernandezg@hotmail.com
El ISSET se encuentra en un ‘periodo de suficiencia
nulo’, de acuerdo al más reciente reporte de la calificadora Fitch Ratings (13Nov.2019), que valiéndose de un estudio
actuarial realizado en 2018, considera que si bien la reforma a la Ley Isset –en diciembre de 2015– es un
factor positivo que facilitará la viabilidad financiera del Instituto, sus
efectos tomarán tiempo para permearse.
Estima la agencia internacional que “a largo
plazo la contingencia financiera será menor pero, a corto plazo, subsistirá
para el estado dada la falta de un fondo de reserva de pensiones”. Ello seguirá
siendo un lastre para el presupuesto estatal, pues el gasto por seguridad
social se proyecta en dos mil 874 millones de pesos en 2020 hasta llegar a los cuatro
mil 226 millones en 2030, lo que representaría entre siete y diez por ciento de
los ingresos operativos del estado.
Además de que se utilizó el fondo de
reserva del ISSET para otros gastos, en los dos sexenios anteriores se tuvo la ingeniosa idea de retenerle al Instituto
las cuotas que, quincena con quincena, se les descontaban a los empleados
estatales y municipales para servicio médico y su retiro. Lo hicieron desde la Secretaría de Finanzas que recogía esos
recursos a las demás dependencias; recurrieron también a esta práctica ilegal
órganos desconcentrados y ayuntamientos.
Se estilaba que en los cambios de
administración pública se recurriera al borrón
y cuenta nueva ante estas prácticas que constituían delitos de parte de los
funcionarios, y pese a que se ventilaban a través de los medios de
comunicación, nunca se supo que se haya tomado una acción legal para sancionar
estas irregularidades o para recuperar el dinero tomado indebidamente.
Ahora las cosas han cambiado. Con la
entrada del nuevo régimen, se aplicaron auditorías al ISSET y se descubrió un
faltante de mil millones de pesos en cuotas que sí le descontaron a los
empleados públicos, pero que nunca llegaron a las arcas del Instituto. Ante ello,
ya se presentaron denuncias penales ante la Fiscalía General del Estado (FGE)
para que se aplique la ley.
El director general del ISSET, Fernando Mayans Canabal,
declaró: “Tenemos 19 demandas formales en la Fiscalía, que se les está dando
seguimiento, y están en curso unas ocho más”. ¿El motivo? Peculado,
principalmente, e involucra a ex titulares de entes públicos estatales y ex
alcaldes. “Ellos cobraban el 16 por ciento de los trabajadores y no lo
entregaban; eso es peculado, por alrededor de mil millones de pesos,
aproximadamente”. (Telerreportaje, 17Dic.2019)
Se antoja perverso que en el régimen anterior se
hayan aumentado (en 2015) los descuentos de ocho a
16 por ciento al salario de los trabajadores por concepto de cuotas al ISSET,
que eran para rescatarlo de la quiebra financiera y darle viabilidad a largo
plazo, y el dinero nunca llegó al Instituto. ¿Dónde quedó?
La acción legal es un primer paso para rescatar al
ISSET y para evitar que en lo sucesivo se desvíen los recursos que administra,
porque el Instituto ha estado desde hace muchos años en bancarrota, al borde
del colapso. Y hay que salvarlo.
El lunes 16, el gobernador Adán Augusto López Hernández realizó una gira para supervisar y
poner en funcionamiento infraestructura rehabilitada y modernizada, nuevos
equipos de alta tecnología y espacios para mejorar la atención que brinda el
ISSET, en que se invirtieron más de 26 millones de pesos.
“Está renaciendo
de sus cenizas esta institución que estaba abandonada, por decirlo
elegantemente; ahora se ha logrado estabilizar financieramente el Instituto y
eso permite invertir en las áreas de atención directa a la ciudadanía”, afirmó
el gobernador al supervisar
la nueva área de admisión médica continua, en la Unidad de
Medicina Familiar en Centro (a la que se equipó de un laboratorio biomolecular); las
nuevas instalaciones de la unidad de hemodiálisis –con capacidad de 50 máquinas–
y los 50 consultorios que se remodelaron en el Centro de Especialidades Médicas
Julián A. Manzur. Y se está pensando
en sustituir el Hospital del ISSET con uno nuevo con capacidad de 220 camas.
Todo esto que se hace en el ISSET son buenas
noticias, que sin duda redundarán en mejores servicios médicos y asistenciales
para la burocracia y sus familias, y para aquellos empleados que al final de
una larga etapa de entrega en instituciones públicas, puedan retirarse pensado
en que cobrarán una buena pensión sin necesidad de esperar días y días a que
les depositen.
AL GRANO
CON ESTA ENTREGA cerramos 2019… Tomaremos
unos días, quizá no merecidos pero sí necesarios de descanso para pasarlos en
familia… Les deseo a quienes me han favorecido con su lectura, una Navidad en la que Jesús toque sus
corazones, y un año nuevo en el que se cumplan sus mejores propósitos… Nos
leemos en enero del 2020…