Por Fernando Hernández Gómez
fdohernandezg@hotmail.com
El debate va de los taxis a los desayunaderos, de los mercados al Congreso local y no pasa
desapercibido para ningún medio de comunicación, como si en su contenido se
jugara el destino de Tabasco.
¿Será
que los tabasqueños, los villahermosinos y su clase política no tienen temas de
mayor interés que abordar que los que se refieren a la reubicación del reloj floral de la ciudad y la
colocación de una estatua del ex gobernador Leandro Rovirosa Wade?
Hay
algo que es connatural del tabasqueño: cada ciudadano de esta tierra es todólogo. Como expertos, opinan lo mismo
del picheo de los Olmecas de Tabasco que de los cambios
que debería hacer el gobernador en turno.
Cómo,
entonces, iba a pasar desapercibida la pretensión del gobierno de esta capital
de reubicar un reloj del que nadie sabe si tiene la hora exacta, o erigir un
monumento al llamado constructor del
Tabasco moderno.
A
la par de obras para mejorar el entorno –como la reconstrucción del camellón
central del bulevar Adolfo Ruiz Cortines–
el gobierno provisional de Centro anunció estas dos acciones y de inmediato se
desató una discusión que de las redes
sociales llegó hasta la tribuna del Congreso local.
“Me parece que hay un debate excesivo, que se ha hecho mucho
ruido artificial”, decía la víspera el primer concejal Francisco Peralta Burelo. Y aunque admitió que “los políticos que están
en contra nos ganaron el inicio del debate”, aseguró que “seguimos en ambos
proyectos”.
Pero, ¿qué tan grave o arbitrario es lo que se quiere hacer,
para lo que el Concejo Municipal dispone de no más de 40 días?
El monumento a Rovirosa –un gobernante que legó una obra
visionaria que a inicio de los 80 proyectó a Villahermosa como una ciudad
moderna– costará un millón 500 mil pesos, de los que un millón aportan empresarios
y el resto el gobierno capitalino. ¿Es mucho o poco? ¿Lo merece el ex
mandatario estatal?
Al
reloj floral –monumento a la colorida
primavera tabasqueña– se le quiere cambiar de lugar desde hace algunos años. Ya
había sido removido de su sitio original en la confluencia de Ruiz Cortines y Paseo Tabasco, donde lo inauguraron el Presidente Adolfo López Mateos y el gobernador Carlos A. Madrazo, el 27 de febrero de
1964.
En
su momento –según las reseñas históricas–, fue el tercer reloj de su tipo en el mundo; Japón y Canadá también
tenían los suyos.
Cuando
se modernizaron dichas vialidades, a principios de los 80, se le movió a Prolongación
de Paseo Tabasco, frente a Galerías, donde “no luce”. Ahora se le
llevará a la glorieta de Paseo Tabasco
y malecón Carlos A. Madrazo. Se
pretende sea un atractivo más de la ciudad, a la vista de todos.
El
traslado no será precisamente eso, pues se pondrá reloj nuevo –su sistema
cambiará de electromecánico
a mecatrónico y cuando entre o termine el horario
de verano, ajustará la hora automáticamente–, se montará en una estructura nueva y tendrá jardinería nueva.
Todo por dos millones de pesos.
¿Es un gasto innecesario?
El edil sostiene que no por contribuir al monumento y por
reubicar el reloj floral, su
administración dejará de hacer otras cosas, más importantes, como la
repavimentación de calles en la zona de Gaviotas, que en breve arrancará.
“Eso no impide que embellezcamos Villahermosa y que nos
sintamos orgullosos de nuestra ciudad”, remató.
Muchas
ciudades del país y del mundo tienen uno o varios monumentos emblemáticos,
sitios obligados para la foto de los
visitantes. La Ciudad de México tiene al Ángel
de la Independencia. Roma su Fuente
de Trevi. París su Torre Eiffel.
Nueva York su Estatua de la Libertad.
Madrid sus entradas majestuosas, como la Puerta
de Alcalá. Y ahí están…
Para
cerrar este capítulo, creo que Tabasco y sus habitantes merecen ya un debate de
altura, con contenido acerca de asuntos que a todos –comenzando por nuestros
políticos– deben interesarnos y ocuparnos.
La entidad y Villahermosa necesitan nuevas obras que las
pongan al día en el contexto nacional, tras el infausto periodo 2007-2012 en
que nada se hizo para que fuesen un estado y una ciudad modernos.
¿Por qué no mejor discutimos si el Presidente Enrique Peña Nieto entregará por fin
este año el libramiento de la ciudad y si cumplirá lo que queda de su mandato
con los cinco distribuidores viales que comprometió ante notario?
¿Por qué no revisamos si los recortes al presupuesto federal
tendrán algún impacto negativo en la construcción del nuevo Centro de
Convenciones y del muevo mercado José
María Pino Suárez?
¿Por
qué no vemos cómo haremos frente a los miles de despidos de empleados de Pemex
y compañías vinculadas a esa paraestatal, a causa de la caída de los precios
del petróleo?
¿Por qué no mejor
discutimos cómo hacemos que Tabasco recupere su vocación agrícola y pecuaria, y
reconquiste mercados internacionales para sus productos? Nos debe dar pena que ni siquiera chocolate estemos
exportando… y no decir nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario