Por Fernando Hernández Gómez
fdohernandezg@hotmail.com
Al
cumplir sus primeros seis meses –este domingo 30– como gobernador de Tabasco, Adán Augusto López Hernández se
mantiene en el ranking de los 10
mandatarios estatales con mayor grado de aceptación entre sus gobernados.
El
reciente estudio de opinión ciudadana elaborado por la casa
encuestadora Caudae, para el diario El Heraldo de México, arrojó que López
Hernández ocupa la cuarta posición como el ‘más honesto’, y séptima como el ‘más
capaz’ entre los gobernantes de las 32 entidades federativas.
Podrá decirse que es un plazo muy corto para evaluar
su desempeño. Y así es. Por ello tampoco puede exigírsele que resuelva de un plumazo carencias y problemas añejos,
como la inseguridad, el desempleo y la crisis del sector salud.
Seis meses son, empero, un buen lapso para que –en
una especie de corte semestral– el
gobernador diga cómo han ido evolucionando las políticas públicas que ha
emprendido para atender y resolver estas problemáticas y, también, cuáles son las
perspectivas para los siguientes meses en rubros como inversión en obra
pública, generación de empleo y acciones para paliar la pobreza que afecta a
más de la mitad de los tabasqueños.
Hagamos un breve balance de estos seis meses. ¿Qué
ha pasado con la que parece imbatible inseguridad pública y con el desempleo
galopante, que han sentado sus reales
en el estado por más de una década?
En
estos 180 días, si bien se han disparado los homicidios en puntos muy marcados
de la zona de la Chontalpa y de la capital tabasqueña, también han disminuido
delitos de alto impacto en los que Tabasco encabezaba el nada honroso tablero
nacional de incidencia delictiva, como secuestro, robo a casa-habitación y
asaltos a comercios. Muchos testimonios lo corroboran.
Había
fijado el gobernador seis meses para que comenzaran a palparse los resultados de
la lucha contra la criminalidad en el territorio tabasqueño. Antes del plazo,
removió al titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, y el
nuevo jefe policiaco –Ángel Mario
Balcázar Martínez– debutó recibiendo 188 nuevas patrullas y equipos, que
requirieron una inversión de 235.6 millones de pesos, para fortalecer el
combate a la delincuencia.
No
ha eludido el jefe del Ejecutivo estatal su compromiso con la seguridad de los
tabasqueños. Ha dicho y lo ha refrendado que es su prioridad número 1. Está consciente que restableciendo la seguridad
y poniendo fin a la impunidad, recobrará no sólo la tranquilidad de la
población sino que dará certidumbre a las inversiones privadas que tanta falta
hacen para generar fuentes laborales.
La
otra asignatura tiene que ver con un problema que no ha cedido en diez años: el
desempleo, en que la entidad alcanzó (2010 y 2018) una tasa de desocupación a
niveles no experimentados por ningún otro estado: ocho puntos porcentuales.
El
desempleo comienza a ceder. El más reciente estudio elaborado por el INEGI, refleja
un decremento en este fenómeno de 7.6 por ciento en abril, a 6.7 en mayo. Habíamos
cerrado 2018 con una tasa de 8.2, y ahora estamos a un nivel casi similar al de
agosto de 2015 cuando la tasa fue de 6.5 por ciento.
No
hay que cantar victoria porque
todavía seguimos liderando la tasa de desocupación por entidad federativa y
estamos casi al doble de la media nacional (3.5 en mayo). Empero, hay signos y
anuncios muy alentadores de que las cosas mejorarán en este rubro: comienzan a
llegar compañías petroleras e inversionistas privados en ramos distintos al
sector energético (industria refresquera, fabricación de tablones, hotelería, cuencas
lecheras, etc.).
Vienen
también las inversiones para explotar nuevos campos de hidrocarburos en tierra
y mar, y la mega-obra sexenal: la
refinería de Dos Bocas que, de entrada, ofrecerá 20 mil fuentes de empleo, para
las que hay ya 35 mil aspirantes anotados. Hay más inversiones federales en
marcha, como el programa Sembrando Vida,
y las que aún no arrancan, como el proyecto Tren
Maya.
Por
lo que hace al sector salud, que llevaba más de seis años en agonía, el gobernador ha comprometido
rescatar el sistema hospitalario del estado y resolver en el corto plazo el
abasto de medicamentos a las unidades médicas (esta semana llegó un embarque
con más de 110 mil piezas de medicamentos para el primero y segundo niveles de
atención).
Ahora que ya tiene el pulso del estado y con un aparato gubernamental marchando, Adán
Augusto López puede presentar un panorama completo del desempeño y metas de
gobierno. Los tabasqueños le han dicho, en sus giras de trabajo y en las
audiencias públicas en los municipios –y es lo refleja la cuarta encuesta de Caudae– que tiene su voto de confianza para llevar a cabo la cuarta transformación en Tabasco. La
gente sabe que cumplirá, por eso aprueban su gestión. Los seis meses que vienen
serán de resultados tangibles.
AL GRANO
UN
POCO DE nostalgia… “La felicidad no es un puerto/ La
felicidad no es un lugar/ La felicidad es una forma de navegar/ por
esta vida que es la mar”...
Con este fragmento del tema La felicidad,
con que ganó el Festival OTI en 1975,
recordamos a su autor Gualberto Castro,
que ayer falleció a los 84 años…