Por Fernando Hernández Gómez
fdohernandezg@hotmail.com
Dado a desatar polémica con sus posiciones y
decisiones desde sus tiempos de priista, ahora como morenista el alcalde de la capital tabasqueña, Evaristo Hernández Cruz ha puesto en la mesa del debate dos temas espinosos que han desatado una marejada
de cuestionamientos: 1) la venta del terreno en Tabasco 2000 donde se ubica el
Palacio Municipal y construirle nueva sede al ayuntamiento en la zona de
Altozano, y 2) desaparecer el Sistema de Agua y Saneamiento (SAS) y
concesionarle el servicio a una empresa privada que se haría cargo del
procesamiento del líquido, distribuirlo y… cobrar el consumo.
Desde su campaña, Evaristo Hernández causó alboroto
con sus propuestas: un teleférico
para comunidades ribereñas del Grijalva;
ciclo-vías en las principales
avenidas, y quitarle un carril a Paseo
Tabasco, orientar la circulación vehicular en un solo sentido y eliminar
las jardineras de su camellón central. Ya como alcalde motivó ironías con el
enorme deslizador acuático de 80
metros colocado sobre avenida Francisco
Javier Mina, en Semana Santa.
Pero no había hecho anuncios y decidido acciones que impactaran en el modo de
vida de cientos de trabajadores y en el bolsillo de los 700 mil habitantes del
municipio de Centro.
Amachado
como él solo, Evaristo Hernández le confirmó el lunes a Emmanuel Sibilla Oropesa, en Telerreportaje, que ‘es un hecho’ que
concesionará el servicio de agua potable y que se venderá el terreno donde está
el edificio inaugurado en 1982.
Argumentó: “La falta de mantenimiento
ha deteriorado muchísimo esa construcción y, además, la mitad de la gente del ayuntamiento
ya no está laborando ahí. Estamos pagando un millón 800 mil pesos en renta de
edificios alternos… Estamos proponiendo que se pueda construir un nuevo
edificio... Por eso hemos optado por un espacio de 10 hectáreas” rumbo a
Macuspana (Ciudad Esmeralda), y para
la movilidad de empleados y ciudadanos esos 15 kilómetros de distancia, propone
construir un tren rápido.
–Se han burlado de ti en redes sociales por esta propuesta; dicen que ‘enloqueció
el alcalde’ –se le planteó. “Claro que sí, porque siempre hemos pensado en chiquito, hay que pensar en grande…”, se
defendió.
La más osada de sus intenciones es la privatización del agua. Se escuda en que
construir una nueva planta potabilizadora con capacidad de dos mil litros por segundo
y sustituir 500 kilómetros de tuberías corroídas, cuesta
entre cinco mil y 12 mil millones de pesos. “Con 87 centavos que cuesta el
metro cúbico de agua, no podemos tener el servicio de calidad que merecemos… Tenemos
que concesionar el agua a un particular”, expresó.
–¿Esto es privatización del agua? –le lanzó su entrevistador. “Es
prácticamente privatizarla, porque tenemos que buscar quien invierta ese dinero.
No lo tiene el municipio, no lo tiene el estado”, se justificó.
–¿Un ‘particular’ estaría dispuesto a hacer estas obras de
entre cinco mil y 12 mil millones de pesos? ¿A cambio de qué…?
“Claro que sí, a cambio
de que pueda pagársele el cobro del agua”, afirmó. Puso como ejemplo que en
Boca del Río, Veracruz, una empresa privada opera el sistema de agua potable
con eficiencia. “Ellos se hacen cargo de todo”, acotó.
Y las reacciones llegaron ayer a… Palacio Nacional,
cuando en la conferencia mañanera un
reportero le preguntó al Presidente Andrés
Manuel López Obrador su opinión sobre la intención del alcalde de la
capital tabasqueña, miembro de su partido, de vender el inmueble sede del
ayuntamiento.
El mandatario nacional dio una cátedra: “Mi opinión
–expuso– es que ya no debe de haber privatizaciones, que hicieron mucho daño… Neoliberalismo
es sinónimo de privatización, y privatizar es trasladar lo público a
particulares, convertir lo público en privado. Esa política debe de desaparecer
por completo, porque fue el parapeto para llevar a cabo, en nuestro país, el
saqueo más grande que se haya consumado en toda la historia... En 36 años ha
habido más saqueo, más robo que en toda la historia del país; se puede probar. Entonces,
ya no hay que permitir eso. Es una opinión: terminar con las privatizaciones”.
Remató: “Y yo creo que la gente está consciente de
que no se pueden privatizar edificios públicos, no se puede privatizar el agua,
no se debe privatizar el petróleo, no se deben privatizar los recursos
naturales”.
López Obrador consideró que la ciudadanía no
aprobaría se vendan edificios públicos. Y lanzó cuestionamientos, como invitaciones al alcalde de Centro a meter reversa a sus pretensiones: ¿Dónde
están esos buenos resultados? ¿Qué se ganó con la privatización de los
ferrocarriles, las minas, la parcial “afortunadamente” del petróleo, y de la
industria eléctrica? ¿Por qué seguir con un modelo que no ha dado resultado,
pero que además nos perjudicó?
El ayuntamiento se reservó su respuesta; ‘revisarán’
la posición del Presidente. A propósito de los temas planteados por
el alcalde Hernández Cruz –de los que admitió tener conocimiento–, el gobernador Adán Augusto López Hernández, asentó:
“él tendrá que ir evaluando la viabilidad de cada uno de ellos, como los montos
de inversión”. Y puntualizó: “Los ciudadanos le dieron la confianza a los 17
alcaldes y es su responsabilidad, y espero que las decisiones que se tomen sean
para bien de la ciudadanía”. Nunca habló de avalar.
AL GRANO
¿CUÁL
ES LA mejor salida?... Plantearemos la respuesta con otra pregunta, que es la
sugerencia de muchos: ¿Por qué no someterlo a consulta ciudadana?
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