Por Fernando Hernández Gómez
fdohernandezg@hotmail.com
Refrendar su condición de partido
mayoritario y poseedor sexenal del aparato gubernamental de la entidad no será
una misión imposible para el PRD en
el 2018. Tampoco será fácil.
Lo que no ha hecho el PRI desde que le arrebataron el poder en 2012, lo ha
venido forjando el PRD: construir una sólida estructura en toda la geografía
tabasqueña sobre la que se monten las
campañas en el 2018.
El gobierno de Arturo Núñez Jiménez –que está por cerrar su cuarto año de
ejercicio– ha hecho su parte: remontó la debacle financiera con que recibió la
administración y las crisis de servicios de salud y educativos, está dando pelea férrea a la inseguridad, y pese a
la estrechez de recursos tiene obra social para presumir.
Esta semana, el gobernador Núñez
terminará una serie de giras por los 17 municipios, que tuvieron un propósito:
entregar acciones e inaugurar obras que benefician, principalmente, a la gente
más amolada.
En su IV Informe, el domingo 13, hará un recuento de lo hecho estos
cuatro años. Quizá no escucharemos la realización de grandes obras, pero sí de acciones
que han permitido rehabilitar la infraestructura de educación, de salud, de
cultura y vías de comunicación que estaban muy estropeadas.
Esta tarea que casi implicó reconstruir buena
parte de Tabasco, será una carta de presentación
del PRD y sus candidatos a la hora de pedir que se les refrende la confianza en
las urnas.
Ante un PRI al que nadie ve
posibilidades de retener Los Pinos y
recuperar la Quinta Grijalva, el
partido del sol azteca sólo tendrá
que poner un buen candidato a
gobernador: alguien con trayectoria y las manos
limpias; un político carismático que pueda seducir al electorado.
Esto último no parece ser un problema;
hay –hasta ahora– ocho pretendientes
a la candidatura perredista: tres están en el equipo del mandatario estatal,
uno fue su segundo de a bordo; uno es
senador –con un affaire que casi lo deja fuera de la jugada–, dos son legisladores locales y
uno es alcalde de la capital.
Las posibilidades de Morena en Tabasco
van aparejadas al desempeño de su hoy jerarca nacional en la contienda
presidencial.
Y en el partido de Núñez Jiménez ya le midieron el agua a los camotes. En las elecciones
intermedias de 2015 y en la extraordinaria de Centro en marzo de este año,
demostraron que el efecto AMLO no es imbatible.
Mucho tiempo falta, mucha agua correrá todavía por los cauces de
Tabasco, pero el PRD ya tiene una base
sobre la cual caminar hacia las elecciones del 2018 y que puede hacer más firme,
más grande si consigue consolidar su cohesión interna, si el gobierno estatal
entrega más y mejores resultados, y si sus actuales alcaldes cumplen en lugar
de joder a sus gobernados.
LA
MEJOR INVERSIÓN
La gira de este lunes por Centro fue un
gran botón de muestra de lo que se
está haciendo para recuperar la infraestructura que pertenece a todos los
tabasqueños y que adolecía gran deterioro.
Fíjese que sólo en la capital tabasqueña
el régimen nuñista ha rehabilitado
estos cuatro años casi 400 escuelas de todos los niveles.
Ayer, junto al alcalde capitalino Gerardo Gaudiano Rovirosa, Núñez
Jiménez entregó 197 acciones ejecutadas en 189 escuelas, que atienden a 21 mil
396 estudiantes.
En esas obras se invirtieron 268.7
millones de pesos, a lo que se suman 275.8 millones de otras 195 acciones
entregadas en abril pasado al municipio de Centro, que hacen un monto total de
544.5 millones de pesos.
No vaya a pensarse que se trata sólo
de dar una manita de gato a las
escuelas. Muchos planteles han sido reconstruidos casi en su totalidad, como la
primaria Miguel Hidalgo de la colonia
del mismo nombre, donde se construyeron 12 aulas, la dirección, la biblioteca y
la obra exterior, que requirieron más de 18.2 millones de pesos.
“Vamos a seguir invirtiendo en los
dos próximos años en mejorar las escuelas, de tal manera que al término de mi
administración 80 por ciento de la infraestructura educativa del estado estará
rehabilitada, lista para entregar y fortalecer el sistema enseñanza-aprendizaje
de nuestros niños y jóvenes”, afirmó Arturo Núñez.
En efecto, esa es la mejor inversión.
AL GRANO
QUEDARÁ PARA LA posteridad el cinismo de políticos
de este tiempo, como el
líder de la bancada del PRI en San Lázaro,
César Camacho Quiroz… El ex
gobernador mexiquense argumentó que los recursos de fin de año que recibirán
los 500 diputados federales ‘por atender a la ciudadanía’ sirven para que los
legisladores “cumplan cabalmente sus tareas de toda naturaleza”… Consultado
sobre dicha especie de aguinaldo extra,
Camacho Quiroz consideró que el dinero debe ser “para quienes tienen un
distrito que atender, y aún quienes no lo tenemos representamos a un fragmento
de la población y tenemos la obligación de mantener puentes”. (Excélsior, 04Nov.2016)
Por ese el país está bien jodido. Y eso que nadie se levanta pensando cómo joder a México…
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