Por Fernando Hernández Gómez
fdohernandezg@hotmail.com
Si ya se habían generado expectativas de
que en corto plazo tendríamos la Zona
Económica Especial (ZEE) del corredor petrolero Tabasco-Campeche, éstas se postergarán.
Nos acaban de decir que no hay que comer
ansias, pues su promulgación no ocurrirá este año, como sí sucedió con otras
tres.
El decreto que creará esta ZEE, que abarca
los puertos de Coatzacoalcos, Dos Bocas, Frontera y Ciudad del Carmen no se
expedirá sino hasta 2017. Y en 2018 no veremos siquiera la colocación de la primera piedra de un anhelado parque
industrial en dicho corredor.
El 31 de mayo, el Presidente Enrique Peña Nieto presentó los decretos
de las ZEE del puerto Lázaro
Cárdenas, que incluye municipios vecinos de Michoacán y Guerrero; del corredor
del Istmo de Tehuantepec, de Coatzacoalcos, Veracruz, a Salina Cruz, Oaxaca, y
la de Puerto Chiapas.
Fíjese
que al promulgar la Ley Federal de Zonas
Económicas Especiales, el Presidente Peña instruyó a la Secretaría de
Hacienda y a su Consejería Jurídica a crear un órgano desconcentrado, con
atribuciones de regulación, planeación y promoción, que establezca dichas
demarcaciones y logre que en 2018 –antes que concluya su sexenio– exista al
menos una empresa ancla en cada región.
En el
puerto de Lázaro Cárdenas –al que acudió el gobernador de Tabasco, Arturo Núñez Jiménez–, el mandatario de
la Nación anunció que durante 2017 “deberá publicarse” el decreto para la ZEE
del corredor petrolero Tabasco-Campeche.
Esto lo
confirmó ayer, justo en Dos Bocas, el gobernador Núñez. Y aunque no dio
detalles sobre la causa por la cual no se expidió ahora el decreto de esta ZEE,
mostró su optimismo en cuanto a que esta iniciativa presidencial contribuirá a la
reactivación y diversificación económica no sólo de la zona costera sino de
todo el estado.
Indicó el
gobernador que si bien los resultados y primeras inversiones hacia este polo petrolero
“no se verán de la noche a la mañana”, lo importante es que ya existe un camino
trazado y “Tabasco tiene puerto de destino y vientos favorables” para salir
adelante.
Allá en el puerto
michoacano, Peña Nieto hacía énfasis en que con estas ZEE se revertirán “siglos
de rezago” y se reducirá la disparidad en el
crecimiento económico entre el norte y sur del país.
Resaltó
que establecer zonas económicas significa “sembrar hoy para cosechar mañana”.
Sin
embargo, lo que se percibe es que al retrasarse un año la promulgación del
decreto de la ZEE del corredor Tabasco-Campeche, se posponen también las oportunidades
para aprovechar esta estrategia que se antoja ambiciosa para la atracción de
inversiones privadas, pues se ofrecen incentivos fiscales de alto impacto, sustancialmente
más atractivos respecto a otras regiones del mundo.
Quiere
decir esto que llegaremos con un año de retraso al reparto del pastel y posiblemente no ‘cosecharemos’ mañana, sino
pasado mañana la oportunidad que se presenta para atraer inversiones
productivas y generadoras de empleo. Tal vez esto se deba a que inicialmente
sólo iban a ser tres ZEE, sin nosotros.
Pareciera
que el sureste está condenado a seguir siendo el “México que se ha quedado
atrás” y que “sufre carencias sociales, inaceptables ya en este siglo 21”, como
la describió el propio jefe del Ejecutivo federal al hablar de los dos ‘Méxicos’:
el del norte “que compite y gana en la economía global”. Y nosotros.
Si en el
gobierno federal quieren que el sur-sureste camine al mismo ritmo que otras
regiones más prósperas del país, que ya no se rezague, pues hay que meter el acelerador a las oportunidades
que se le brindan para desarrollarse.
Ese sería
un buen punto para comenzar a saldar esa deuda
histórica con esta zona marginada y olvidada, para “sintonizar a todas las
regiones”, como apuntó Luis Videgaray
Caso, titular de Hacienda.
¿Será mucho pedir que en esa inversión pública-privada
de más de 62 mil millones de pesos para detonar instalaciones portuarias del
más alto nivel, anunciada en Manzanillo por el Presidente de la República, se
incluya a Dos Bocas y a Frontera?
No
debemos confiarnos tanto. No sea que nuestra ZEE corra la misma suerte que los
seis distribuidores viales, hasta ahora ‘en pausa’. Más vale que con nuestros
recursos, infraestructura y esfuerzos propios vayamos dando esos pasos hacia el
rescate y fortalecimiento de nuestras actividades primarias y la
diversificación económica.
Qué bueno
que a Dos Bocas ya le damos usos distintos al de la exportación de crudo y gas,
como constató ayer el mandatario estatal cuando supervisó un embarque de 25 mil
toneladas de azúcar hacia el mercado estadunidense.
Destaco
un dato: de julio de 2012 a la fecha, Dos Bocas acumula exportaciones por 319
mil 273.31 toneladas de azúcar, vía 15 embarques hacia el mercado de EU.
Esperemos
que esto prosiga, que la dinámica exportadora de nuestros productos primarios o
procesados se intensifique y que, en cuanto a actividad no petrolera en Dos
Bocas, no suceda lo mismo que con los cruceros turísticos.
AL GRANO
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