Por Fernando Hernández Gómez
fdohernandezg@hotmail.com
De Chiapas nos llegaron el martes
textos, imágenes y videos de las manifestaciones de maestros adheridos a la
Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) –en rechazo a la
reforma educativa que puso en marcha el régimen de Enrique Peña Nieto– y que inundaron las redes sociales de los tabasqueños. Los mentores tomaron plazas y centros comerciales en
diferentes municipios del vecino estado. En Palenque, grupos de
supuestos maestros saquearon y quemaron mobiliario de la alcaldía.
En Tabasco hasta ahora han sido
persistentes pero infructuosos los intentos de la ‘Coordinadora’ por paralizar
a las escuelas públicas. Sus movilizaciones, aunque numerosas y replicadas cada
vez en más municipios, como se vio el día 7 en Tenosique, Zapata, Centla y
Balancán, están lejos de considerárseles ‘mega-marchas’. Y hay que reconocer
que aquí el elemento violencia –que ha sido el distintivo de las
manifestaciones del magisterio en Michoacán, Oaxaca y Chiapas – ha estado ausente.
Eso hay que aplaudirlo.
A las par de las protestas de la CNTE,
gremios como el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Educación de
Tabasco (SITET) han aprovechado el río
revuelto para sacar a relucir sus exigencias laborales a las autoridades
educativas estatales. Ayer, este gremio realizó un plantón en la sede de la Secretaría de Educación.
Este jueves, en un nuevo
intento por mostrar la ‘fuerza’ de su protesta, la
llamada Coalición Magisterial Tabasqueña
realizará una nueva marcha que partirá de Plaza
de Armas. Esperan una concurrencia de cuatro mil maestros.
El saldo hasta ahora es de
41 planteles –de un total de cinco mil– cerrados
por protestas de la ‘Coordinadora’ en la entidad. Quiere decir esto que
más de 99 por ciento de las escuelas de nivel básico siguen trabajando con
normalidad.
En la
Secretaría de Educación de Tabasco ya tienen identificados y ubicados a los
maestros que han abandonado su trabajo para sumarse a las protestas. Y va a
sancionarlos.
La dependencia reveló que en la próxima quincena
harán descuentos en sus salarios, por faltas injustificadas, a 674 maestros de Balancán,
Centro, Cárdenas, Huimanguillo y Macuspana que han dejado de laborar.
Por lo que se ve, aquí tomarán medidas
drásticas como en las tres entidades donde tiene mayor presencia la CNTE. El
subsecretario de Educación Básica, Antonio
Solís Calvillo sostuvo que seguirán sancionando a los maestros que abandonen
las aulas por atender el llamado de la CNTE de parar labores.
Tampoco se permitirá que integrantes de la ‘Coordinadora’ utilicen a
padres de familia para los cierres de escuelas. Esa táctica que busca evitar
que a los maestros que se ausenten de las aulas se le apliquen descuentos en su
sueldo, fue revelada por el secretario de Gobierno, César Raúl Ojeda Zubieta, quien dijo que en esta estrategia la CNTE
ha recurrido a notarios públicos para que den fe de que son los padres de
familia los que hacen los cierres de escuelas.
Todo sea por garantizar que nuestros
niños y adolescentes no pierdan clases, sobre todo ahora que estamos en la
recta final del ciclo escolar 2015-2016.
La calidad de la enseñanza en las
escuelas públicas de la entidad deja mucho que desear y sería lamentable que,
en aras de una supuesta defensa de la
educación, por oponerse a la reforma
peñista, los maestros dejen de instruir a nuestros niños.
Claro que los maestros tienen derecho a
expresarse y a manifestarse; pueden hacerlo en su tiempo libre una vez que
hayan cumplido con sus deberes, o los sábados y domingos, o en sus vacaciones.
A lo que no tienen derecho es a cancelar el derecho de nuestros niños y
adolescentes a recibir educación.
Tienen todo el derecho del mundo a protestar o a exigir se dé marcha atrás
a la reforma educativa, si ésta afecta sus intereses como trabajadores de la
educación o perjudica –como dicen– la enseñanza pública; a lo que no tienen
derecho es afectar a terceros, con cierres de vías de comunicación, como ocurre
en Chiapas. Tampoco tienen derecho a destruir el patrimonio público.
Hasta ahora la percepción es que existe
un rechazo de la mayoría de los maestros tabasqueños, a las tácticas violentas
que utiliza la CNTE. Son más, mucho más los mentores responsables que sí
quieren dar clases. Lo decía bien el subsecretario de Educación Básica, Antonio Solís Calvillo: “Tabasco hace
la diferencia, gracias a la disposición de los docentes”.
Esperemos que los grupos de maestros que
persisten en recurrir a la movilización, no se salgan de los cauces legales.
Ojalá las autoridades educativas no
vayan a doblar las manos a la hora de
aplicar los descuentos a los faltistas o, de ser necesario, darles de baja.
AL
GRANO
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