Por Fernando Hernández Gómez
fdohernandezg@hotmail.com
Desde el mediodía de ayer, Adán Augusto López Hernández se convirtió en el gobernador de Tabasco
para el periodo 2019-2024. La sesión solemne del Congreso local en que rindió la
protesta de ley, tuvo como testigo de
honor al Presidente de México, Andrés
Manuel López Obrador. Y como todo régimen que inicia, su mandado arrancará
este 1° de enero con amplias expectativas de que –ahora sí– se superarán el
atraso ancestral de la entidad, la pobreza de la mayoría de sus habitantes, la
corrupción y opacidad en el servicio público, y el estado de crisis en que recibe el gobierno, traducida en
inseguridad, desempleo, deficiencias hospitalarias y arcas vacías.
La asunción del primer gobernador perteneciente a
Morena –el partido que hoy gobierna
México– fue un acto en que resaló la presencia de López Obrador, que por segunda
vez en su primer mes de gestión sexenal regresa a su tierra convertido en
mandatario nacional, un gesto que no se daba desde 2001, cuando el entonces
Presidente Vicente Fox acompañó en
su rendición de protesta al penúltimo gobernante de la era priista: Manuel Andrade
Díaz.
Tras el efímero y decepcionante sexenio perredista,
hoy inicia en Tabasco la era morenista
en todo su esplendor: con un Congreso local controlado en su totalidad, con 15
de los 17 ayuntamientos (incluido el de la capital) en su poder, y con el Poder
Ejecutivo ganado con 61 por ciento de los votos en la elección del 1° de julio
último por Adán Augusto López Hernández.
El nuevo gobernador no llega con la espada desenvainada; desde la máxima
tribuna de Tabasco prometió lo que fue su oferta de campaña: reconciliar a los
tabasqueños, con disposición al diálogo, buen entendimiento y eficacia en el ejercicio
de gobierno, que posibiliten aquí la cuarta
transformación, aunque acotó que esta voluntad no significará impunidad
para nadie. “La ley no es negociable; en Tabasco habrá respeto total al estado
de derecho”, estableció.
¿Cuáles fueron los compromisos del nuevo mandatario
tabasqueño? Ofreció Adán López encabezar un gobierno eficaz al servicio de los
tabasqueños, que haga posible a partir de los resultados y no de promesas, un
Tabasco más seguro, con tranquilidad y prosperidad. “Terminaremos con el largo
periodo de sueños y promesas, para pasar a un Tabasco productivo”, enfatizó.
Y ante invitados como la nueva residente de Tabasco, Rocío
Nahle, secretaria de Energía; Octavio
Romero, director de Pemex; Beatriz
Gutiérrez Müeller, esposa del Presidente; los mandatarios de Campeche,
Chiapas, Yucatán, Veracruz y Durango; los ex gobernadores Enrique González Pedrero, Manuel
Gurría, Víctor Manuel Barceló, Enrique Priego y Manuel Andrade, legisladores federales y los miembros de su
familia, enfatizó: “no soy un improvisado”. Empeñó su palabra y su alma en la entrega
total, en la toma de decisiones con inteligencia y en la firmeza en el mando.
En su discurso, Adán López habló del Tabasco
olvidado por los gobiernos del viejo régimen, cuyo legado resumió en dos
palabras: pobreza y violencia. Remarcó que la reconciliación que impulsará
permitirá trascender de un pasado dividido a un futuro compartido. “Dejaremos
de lado las diferencias”, afirmó al prometer que iniciará una etapa de
pluralismo dinámico en la que todos los actores políticos, económicos y
sociales tomen parte. Dijo que su equipo de colaboradores, compuesto por
ciudadanos capaces, es ejemplo de que no es un grupo compacto sino reflejo de
la nueva pluralidad.
Habló del estado con graves déficits y grandes
desafíos que recibe; el más importante, la inseguridad imperante debido a
políticas públicas e inversiones millonarias fallidas. Y se comprometió a
modernizar, equipar y preparar a las corporaciones policiacas para que “nunca
más vivíamos con miedo”.
No podía dejar fuera de su primer mensaje la crisis nuñista: a los burócratas que
llevan meses reclamando salarios y prestaciones les pidió 15 días para
cubrirles los pagos pendientes. “Somos gente de palabra”, subrayó.
De la crisis en salud –que ha permanecido los dos
últimos sexenios–, señaló que tiene su origen en la corrupción imperante
vestida de bata blanca que involucra
a funcionarios y empresarios que proveen insumos. Comprometió que en seis meses
se regularizarán los servicios en hospitales y se acabará la corrupción en el
sector y en todas las áreas de gobierno.
Prevalecerán la austeridad y transparencia, y cero tolerancia a la corrupción; “de que
se acaba, se acaba”, sentenció como queriendo emular aquel ‘me canso ganso’ de la asunción
presidencial. Y le dijo a López Obrador, sentado a su izquierda: “Tabasco será
un orgullo en materia de salud”.
Ofreció López Hernández frente al ex gobernador
González Pedrero, que retomará su modelo de centros
integradores para abatir las desigualdades en toda la geografía tabasqueña.
Y dirigiéndose a Romero Oropeza, planteó establecer una relación productiva con
Pemex, que trascienda la reclamación, para que las inversiones públicas y
privadas en materia energética se traduzcan en bienestar y empleo, y ofreció
apoyar ‘con todo’ el establecimiento de la refinería en Dos Bocas.
Después vino la celebración, con miles de
tabasqueños congregados en la Plaza de
Armas, despidiendo a su paisano, Presidente de la República, quien les
deseó feliz 2019. Y al referirse al nuevo gobernador de Tabasco, López
Obrador les expresó: “Tengo la seguridad de que las cosas en Tabasco marcharán
muy bien; no hace falta que yo esté vigilando Tabasco… Adán me quita un peso de encima, como otros
gobernadores que están cumpliendo su responsabilidad, y eso me permite a mi
ocuparme de enormes retos, como que mejore todo el sistema de salud pública que
está muy mal…”.
AL GRANO
RESABIOS DE CRISIS NUÑISTA… Un sexenio con más de dos mil
protestas en vía pública –que van desde paros de brazos caídos a diario el último semestre, hasta bloqueo de
vialidades en la capital y de carreteras que comunican al centro y península
yucateca– cerró con una manifestación de trabajadores administrativos de la
Secretaría de Educación a los que no les depositaron el pago de 85 días de
aguinaldo que reclaman… A sabiendas que nadie les escucharía –pues el gobierno
aun en funciones dejó de funcionar hace mucho, y el nuevo entra a partir de las
cero horas de este 1° de enero–, los burócratas estatales no quisieron dejar
que terminara el año sin la última protesta ayer: el cierre de Paseo Usumacinta… LAS PROTESTAS TIENEN muchas
causas, pero quizá hay una en particular que puede ser la madre de todas: la decisión del gobernador Arturo Núñez Jiménez de dejar el manejo de las finanzas estatales
en manos de un personaje que lo arrastró
a la deshonra: Amet Ramos Troconis…
Señalaba ayer César Raúl Ojeda Zubieta,
que fue secretario de Gobierno en la primera mitad de la gestión nuñista, que fue un “gravísimo error”
del mandatario haber puesto en esa posición clave de la administración estatal
a Ramos Traconis… En fin, la fiscalización al trabajo de este ex funcionario,
en 2018 principalmente, dirá si hubo razón o no en tal señalamiento… Bienvenida
la era adancista…
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