Por Fernando Hernández Gómez
fdohernandezg@hotmail.com
A veinte meses de las elecciones para
renovar el gobierno de Tabasco, se dividen las voces sobre el desenlace que
tendrá esta justa en que el PRD enfrentará el reto de retener la Quinta Grijalva, el PRI de recuperar la
hegemonía en la entidad que gobernó más de ocho décadas, y el debutante partido
Morena, de hacerse de su primera gubernatura.
Como en 2012, en el 2018 estarán en juego muchos factores para decidir qué
partido se queda con la gubernatura: el desempeño del actual gobierno estatal
que tendrá su examen final en las
urnas, el efecto AMLO que jala hacia
la victoria a las candidaturas que le acompañan, la aceptación popular de los
candidatos y la eficacia de las campañas electorales.
Si alguno de estos factores falta, si
algo falla, el partido que quiera asirse del gobierno de Tabasco fracasará en
su intento.
Le doy un ejemplo: en la elección
extraordinaria de presidente municipal de Centro, en marzo de este año, el
candidato de Morena, Octavio Romero
Oropeza no ganó –se quedó en segundo lugar– porque su único capital político fue el efecto AMLO.
Aunque tuvo a su lado, haciendo campaña
y metido a fondo, al jerarca de ese
partido, Andrés Manuel López Obrador,
Romero Oropeza careció de todo lo demás. Más que su trayectoria desconocida
aquí y desarraigo, le pesó su falta de carisma.
Rumbo al 2018, el PRD como partido
gobernante comienza a preparar desde ahora el terreno para no dejarse arrebatar
el gran tesoro por el que luchó 24
años y que conquistó en 2012 tras cuatro elecciones constitucionales y una
extraordinaria (2001).
Por ello, el partido del sol azteca ya sacó a placear –con la venia de su gobernador y
de su dirigencia estatal– a los personajes que han manifestado interés por la
candidatura.
Ya lo hemos dicho aquí: hay ocho
perredistas o filo-perredistas que se
han anotado o que se están exhibiendo en los aparadores que son los medios de comunicación, las redes sociales y desayunaderos políticos.
Legisladores locales y federales,
funcionarios y ex funcionarios del actual régimen estatal han dicho o sugerido
que buscarán la candidatura del PRD.
El gobernador Arturo Núñez Jiménez tendrá un papel que, desde luego, no será el
de mero espectador en este juego sucesorio.
Más allá de si será fiel de la balanza en el PRD o si apostará por alguno de sus colaboradores para que sea candidato a
sucederlo, Núñez Jiménez buscará en esta contienda electoral lo que todo
gobernante desea: entregar la estafeta a un miembro de su partido.
Para que se dé esta circunstancia, para
que el PRD pueda repetir en el gobierno, será fundamental que el gobernador
Núñez entregue buenas cuentas a los
tabasqueños.
Para sus opositores –faltaba más– los
resultados de la gestión de nuñista
están ausentes, y no sólo eso: le endosan
a su desempeño fenómenos como la inseguridad y el desempleo.
Arturo Núñez tiene un año, de aquí al
arranque formal del proceso electoral estatal que comenzará a fines de 2017,
para revertir la percepción de que el suyo es un mal gobierno.
¿Cómo lo está haciendo? Ha dejado de ser
un gobernador al que se le veía encabezando reuniones
de gabinete, y ha salido a los municipios a inaugurar obras y a entregar
acciones que inciden en las condiciones de vida de la población: escuelas
rehabilitadas y equipos de cómputo gratuitos para estudiantes, viviendas,
mejoramiento de vialidades y apoyos a pequeños productores rurales.
Este jueves 27 se le vio en Macuspana y
Nacajuca inaugurando tres unidades habitacionales con 470 viviendas para
familias de bajos ingresos.
Lleva recorridos la mayoría de los
municipios y cerrará su periplo en Centro, antes de rendir su IV Informe de Gobierno, el domingo 13 de
noviembre.
Núñez Jiménez confía en que los indicadores
de desempleo e inseguridad, que hoy se los achacan, comenzarán a revertirse muy
pronto.
Aun con recortes presupuestales
impuestos por la Federación, en 2017 dispondrá de recursos para realizar más
obras sociales, algunas de gran envergadura –como las que se harán en una
reserva territorial de 110 hectáreas– y el impulso a actividades productivas.
Esto será posible porque se ha logrado sanear y dar estabilidad las finanzas
públicas.
Su apuesta es que el desempeño de su
gobierno le sume al PRD. ¿Lo logrará?
AL GRANO
EL JERARCA NACIONAL del PRI, Enrique Ochoa Reza ya logró su primer
propósito al frente de eso partido: que lo conozcan sus correligionarios… El ex
director de la CFE recorrió en 100 días, las 32 entidades y, afirma, se reunió con más
de 100 mil priistas… Ahora sólo falta que le crean que es el nuevo adalid de la cruzada contra la corrupción…