Por Fernando
Hernández Gómez
fdohernandezg@hotmail.com
Cada gobernante ajusta el aparato gubernamental a
su visión de lo que debe ser el
sector público para funcionar mejor, tanto para lo que propone hacer en el
periodo sexenal, como para adaptarlos a los nuevos tiempos. Esto explica la
pretensión del gobernador electo, Adán
Augusto López Hernández para contar con una nueva Ley Orgánica del Poder Ejecutivo del Estado de Tabasco, cuyo dictamen
para crearla, aprobado ayer en comisiones, será sometido la tarde de este
jueves al pleno del Congreso local.
¿Para qué modificar la actual estructura del
gobierno estatal? ¿Qué es lo que no funciona? ¿Qué nuevas áreas administrativas
deben establecerse para que el primer régimen estatal morenista que se estrenará el 1° de enero del 2019 pueda emprender
en Tabasco el proyecto de la cuarta
transformación de México, que pregona el Presidente Andrés Manuel López Obrador?
Al presentarse la iniciativa en la sesión del Congreso
local, el martes 18, se resaltó que la nueva ley busca dotar al Poder Ejecutivo
de un instrumento administrativo moderno, mejorar la actuación de las
instituciones públicas, evitar la duplicidad de funciones y reorientar el gasto
corriente a más inversión en obra pública y en programas sociales.
A nombre de la bancada de Morena, Beatriz Milland Pérez resaltó que el
nuevo ordenamiento –que suplirá a una legislación vigente desde hace 18 años–
busca ordenar, regular, conducir y promover el desarrollo de la economía y de
la sociedad, y se propone suprimir no sólo las estructuras y programas
duplicados, sino también las unidades de apoyo ejecutivo, las oficinas de
comunicación social de las dependencias, las áreas de compras, y habrá de compactar las áreas jurídicas.
El dictamen fue aprobado este miércoles 19 en la
Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales, cuya presidente Karla Rabelo Estrada, aseveró que la reforma
a la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo de
Tabasco es un ‘traje a la medida’
para que Adán Augusto López le dé a los tabasqueños un gobierno eficiente y
honesto, pues la actual estructura gubernamental diseñada hace tres sexenios “da
pocos resultados” y no está acorde a lo que la ciudadanía tabasqueña exige.
De confirmarse la aprobación de esta iniciativa, el
nuevo gobierno que entrará el 1° de enero, contará con dos nuevas secretarías: de
Cultura, y de Turismo, y otras siete dependencias con rango de secretaría cambiarán
de denominación.
Veamos cómo quedará el nuevo aparato gubernamental:
se crea la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, y desaparece la de
Seguridad Pública; la Secretaría de Finanzas sustituye a la actual de
Planeación y Finanzas; la Secretaría de Bienestar, Sustentabilidad y Cambio
Climático, sustituye a la de Desarrollo Social; la Secretaría de Movilidad,
suple a la de Comunicaciones y Transportes; la Secretaría de la Función Pública,
a la de la Contraloría; la Secretaría para el Desarrollo Energético, a la de
Recursos Naturales y Protección Ambiental, y la Secretaría para el Desarrollo
Económico y Competitividad desincorpora
al sector Turismo, que también se convierte en nueva secretaría. El resto de
dependencias, sigue igual.
Suponemos que todo ello no implicará inflar más la insostenible nómina burocrática estatal, sino redistribuir el
personal existente en áreas en donde hagan falta para que pueda rendir mejor al
trabajo gubernamental, para que sea más productivo y eficaz, y también, que se
disponga –gracias a este ajuste– de mayores recursos para invertirlos en
desarrollo humano.
Por
ejemplo, con su nueva denominación y las funciones que se le asignarán, la nueva Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana
habrá de dar resultados inmediatos en el combate a la inseguridad, y logrará
que la población tabasqueña se sienta segura en sus hogares, trabajos y vía
pública, como prometió en campaña el gobernador electo.
Hay
muchas áreas que no funcionaron y que hicieron quedar mal al gobernante en funciones, como la SCT –de la que todo
mundo dice que es un nido de corrupción–;
aunque habrá que subrayar que mucho tiene que ver no el nombre o marco
normativo de la dependencia sino quién esté al frente.
Por
ello, Adán López Hernández está obligado, junto con el cambio de fisonomía del
aparato gubernamental, a dar resultados y a cumplir sus compromisos con los
tabasqueños. Hoy se está viendo que los ciudadanos no le reclaman ya al
funcionario que no pudo o no quiso hacer bien su trabajo, sino al que lo puso:
al gobernador en turno. De ese tamaño es el reto.
AL GRANO
TRISTE Y DECEPCIONANTE… Hemos dicho aquí que no hay
que afectar a terceros; que los reclamos
deben hacerse a quien lo merece, así los inconformes o manifestantes se tengan
que ir a plantar frente a la
Secretaría de Finanzas, el Palacio de Gobierno o la Quinta Grijalva… Consideramos que los terceros –sobre todo pacientes
de hospitales públicos que no tienen porqué agregar más sufrimiento a su dolor–
no deben pagar los platos rotos por
la incompetencia, negligencia, indiferencia y malos manejos de otros… Esperemos
que lo sucedido el martes 18 en el estacionamiento del Hospital del Niño sea un
episodio inédito y único, irrepetible…
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