Por Fernando
Hernández Gómez
fdohernandezg@hotmail.com
Muchos
de los grandes males de este país tienen su origen en la corrupción, y en la
impunidad que han gozado quienes la practican. El Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador está
convencido de ello. Desde su asunción –el 1° de diciembre– enunció que “la crisis de México se originó,
no solo por el fracaso del modelo económico neoliberal
aplicado en los últimos 36 años, sino también por el predominio en este periodo
de la más inmunda corrupción pública y privada”.
Ese
sido su discurso desde sus tiempos de opositor en Tabasco, cuando buscó la
gubernatura en 1988 y 1994. Y lo mantiene hoy como mandatario nacional, tres
décadas después. “Nada ha
dañado más a México que la deshonestidad de los gobernantes y de la pequeña
minoría que ha lucrado con el influyentismo.
Esa es la causa principal de la desigualdad económica y social, y también de la
inseguridad y de la violencia que padecemos”, sentenció López Obrador.
Ese
es el gran reto del Presidente de origen tabasqueño y, desde luego, lo mínimo
que esperan de él sus gobernados: que ahora sí pueda atacarse de fondo, de raíz,
sin simulaciones este cáncer que ha
dañado tanto al país y que, incluso, hay quienes aseguran que es un mal genético de los mexicanos.
No
creemos que sea así. Compartimos la idea de que la corrupción puede desaparecer
de nuestra vida si somos capaces de iniciar un proceso de renovación social
profunda, de arriba hacia abajo, hacia todos lados, y de abajo hacia arriba
también. Desde el Presidente hacia sus subalternos, y del ciudadano hacia todas
sus autoridades, e incluso de ciudadano a ciudadano; hay que erradicarla en los
tribunales, y enseñar ética y civismo en las escuelas; que nadie tome nada que
no le pertenezca, ni haga nada que esté prohibido en leyes, reglamentos y,
desde luego, en estatutos que rigen
nuestra conducta como seres humanos, como La
Biblia.
¿Usted
compra productos piratas, robados, de
contrabando, clonados o falsificados?
¿Usted da mordida a los agentes de
Tránsito para que le perdonen una infracción
por no traer el cinturón de seguridad puesto, por conducir con celular en la mano o hacerlo en estado
de ebriedad? ¿Usted paga para no hacer trámites, o para pagar menos un tributo
o, de plano, no pagarlo? ¿Usted ve cometer delitos y se queda callado?
Como
sociedad tenemos que hacer algo y debemos comenzar por nosotros mismos, en
nuestras casas con la familia, en nuestra vida diaria. Si queremos exigir
cuentas, debemos ser los primeros en hacer las cosas correctas. Estamos en el
mejor momento para acabar con la corrupción y
con la impunidad en México, para –como planteó López Obrador– “convertir la
honestidad y la fraternidad en forma de vida y de gobierno… para
regenerar la vida pública”.
AL LADRÓN, AL LADRÓN…
Hay muchas formas de combatir la corrupción y la
comisión de delitos que afectan nuestra vida cotidiana. Me voy a referir a un
caso en el que las autoridades parecen no
darse cuenta y del que los ciudadanos sólo nos quejamos: el hurto de tapas
de registros o alcantarillas en Villahermosa.
Apenas el lunes 17, el alcalde de Centro,
Evaristo Hernández Cruz denunció que
el ayuntamiento ha sufrido cientos de robos de diversos artículos tan sólo en
los primeros tres meses de gestión, desde focos y nochebuenas que se compraron para el periodo decembrino, hasta
tapas de alcantarillas.
“Lo más delicado es el
robo permanente de tapas y rejillas. Tenemos 105 tapas robadas, 78 rejillas,
incluso las ponemos nuevas y las vuelven a robar. También: lámparas, focos, fusibles,
cables, reflectores, fotoceldas. Las nochebuenas,
el mismo día que estaban colocándolas, ese día se robaron 70”, relató el edil.
(Telerreportaje, 17Dic.2018)
Por ello, Hernández
Cruz pidió a la población tomar fotos y videos, y hacerlo público, para que el ayuntamiento
capitalino pueda recurrir a las denuncias penales y administrativas contra los
infractores. “Es un gasto permanente que tenemos. Ojalá que los ciudadanos nos
ayuden”, solicitó. Y ojalá lo apoyen.
Fíjese que el robo de tapas de acero de las
alcantarillas de drenaje o de registros de luz o teléfono es un cuento de nunca acabar, al que las autoridades
que deben evitarlo no le han puesto la menor atención. Tan solo al ayuntamiento
de Centro le representa un desembolso de, al menos, 20
millones de pesos para reponerlas, según el director de Obras Públicas, Adolfo Ferrer Aguilar.
Dio un dato: en la colonia Gaviotas se han registrado 18 hurtos de esas tapas
metálicas. (Telerreportaje, 20Nov.2018)
Los
ladrones no perdonan nada: lo mismo se han llevado cuatro de las estatuas (esas
son las que faltan) de la fuente de Los
niños traviesos, en la glorieta de Paseo
Usumacinta y avenida 27 de Febrero,
que es uno de los atractivos de Villahermosa, que la figura de bronce de la ‘acompañante’
del conjunto escultórico que representa al Almirante Humberto Achirica y a su mamá, doña Clemencia Aguilar,
en la calle Miguel Hidalgo, del centro
de la ciudad.
Se
roban todo: las tapas de alcantarillas, el alambre de cobre y aluminio de la
red de alumbrado público y del sistema de bombeo; letras, placas metálicas y
esculturas de monumentos y parques; medidores de agua de las viviendas, por una
sencilla razón: hay quien los compre; hablo de las chatarreras, esos negocios que dicen dedicarse a la compra de fierro viejo para su reciclaje. Y
preguntamos: ¿Quién regula a las chatarreras?
AL GRANO
POR
LO QUE hace a los que roban las tapas y el cableado –déjeme decirle que son
grupos de cuatro, cinco y hasta seis sujetos que salen entre dos y cuatro de la
madrugada, a bordo de triciclos a lugares y direcciones que ya ubicaron con anticipación–
y su actividad es una muestra fehaciente de que la Policía no trabaja de noche…
Y
SI VAMOS a hacer la cuarta transformación
en este país, pues hay que incluir estas pequeñas cosas que suceden a diario en
las calles y colonias de muchas ciudades, cuyos habitantes están esperando que
haya orden, seguridad, tranquilidad y… autoridad. ¿No cree?
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