Por Fernando Hernández Gómez
fdohernandezg@hotmail.com
Desde 1998 Tabasco había estado libre de la
presencia de cólera –causado por la bacteria Vibrio cholerae que provoca diarrea intensa, vómito y deshidratación, y si
no se trata oportunamente puede ser mortal en cuestión de horas–, catalogado como una de las enfermedades de la pobreza asociada a la
falta de higiene, altas temperaturas y movimiento poblacional.
En Estados Unidos no se reporta un caso desde 1911;
sin embargo, hoy día continúa presente en África, sudeste asiático y
Haití. Aunque en América Latina no hubo notificación
de casos entre 2006 y 2007, el año 2010 marcó la reemergencia de la epidemia de
cólera con casi 180 mil enfermos. En México causó estragos en el periodo
1991-1998.
Existe gran experiencia en torno a lo que debe
hacerse cuando surgen casos de esta enfermedad, atribuidos a la presencia de la
bacteria en algún medio propicio para su desarrollo o porque nos llegó de
fuera, con algún visitante portador.
Tras 21 años en que Tabasco estuvo libre de la
enfermedad, en la colonia Atasta de Serra se detectó el 10 de abril un cuadro
sospechoso –confirmado a las pocas horas por el Laboratorio de Salud Pública–
en un anciano que labora como reparador de calzado en el mercado Tabasco Avanza de ese populoso sector.
Con un cuadro de evacuaciones y vómito constantes,
el humilde zapatero fue canalizado al Hospital Juan Graham. La oportuna atención permitió que a las pocas horas se
le declarara ‘estable, bajo tratamiento y fuera de peligro’.
Esto no sucedía desde 1998, la última vez en que se presentaron tres casos de cólera en Cárdenas y Huimanguillo, pese a que
la entidad es paso obligado de migrantes centroamericanos, en cuyos países aún
existen brotes de este padecimiento. (Excélsior,
16Abr.2019)
Ante ello, la Secretaría de Salud puso
en alerta a sus 17 jurisdicciones sanitarias, e implementó brigadas
epidemiológicas y cerco sanitario en diez manzanas de Atasta, abarcando la
vivienda del enfermo y su centro de trabajo: el mercado.
Fue una situación única. El
director de Programas Preventivos de la SSa, Jesús Pech Cuj refirió que “no hemos encontrado un solo caso de
diarrea que sea compatible con este caso” (Telerreportaje, 18Abr.2019).
La secretaria de Salud, Silvia Roldán Fernández hizo declaraciones para dimensionar el
tamaño del problema, tras dispararse el
rumor del retorno de la enfermedad a
suelo tabasqueño. Remarcó que se trató de un caso aislado; descartó que exista
un brote de cólera en Tabasco, y pidió a la población extremar las medidas
preventivas que sean necesarias para evitar la presencia de enfermedades
propias de la temporada de calor. Afirmó que todos los hospitales están preparados
por si se detectan más casos positivos de cólera.
Como se hizo con el dengue, el sector salud se puso
en alerta. Se emprendieron acciones preventivas, como campañas de orientación a
la población sobre cuidados de limpieza, como hervir el agua que se capta de la
llave para consumo; aunado a esto, se monitorean las redes de agua potable.
Roldán Fernández hizo una sugerencia que puede
evitar muchos dolores de cabeza a la
población y hacerle menos complicado el trabajo al sector salud. “Está en las manos
de nosotros –dijo– no contagiarnos no solamente de cólera, sino de cualquier
bacteria que esté en los alimentos o en el agua que se compra o se toma en
cualquier lado”. Tan
fácil desinfectar y lavarse bien las manos.
PERCEPCIÓN… AL ALZA
No son verdades,
son percepciones las que se siembran en los medios de comunicación,
solía decir el ex gobernador Roberto
Madrazo Pintado. Y han sido percepciones, la sensación de que las cosas no
andan bien, las que mantienen a Villahermosa –desde la óptica de ciudadanos
encuestados por INEGI– en las posiciones más altas del tablero como urbe
insegura.
En la Encuesta Nacional de Seguridad Pública
Urbana al cierre del primer trimestre de 2019, Villahermosa pasó de la
quinta posición (92.3 por ciento al 31 de diciembre de 2018) a ser la segunda
ciudad con mayor percepción de inseguridad, con 95.2 por ciento. Se ubica
debajo del líder Tapachula –secuestrado por bandas locales y de
migrantes– con 96 puntos, y por encima de Cancún, con 93.3; Reynosa, 92.8;
Coatzacoalcos, 92.6, y Ecatepec, con 92 por ciento.
Para el alcalde capitalino Evaristo Hernández Cruz, está
percepción mejorará una vez que comiencen a multiplicarse las oportunidades laborales
con la construcción de la refinería de Dos Bocas, Paraíso, y con el reforzamiento del alumbrado
público en Villahermosa –con lámparas
inteligentes– que permitirán inhibir las comisión de delitos en vía pública.
AL GRANO
“LA
MAYORÍA. SON GENTE envidiosa…”. Con estas palabras respondió el edil Evaristo
Hernández a quienes le critican haberse gastado 10 millones de pesos en las playas artificiales que llevó a ocho
colonias y en el deslizador acuático
de 80 metros instalado en avenida Francisco
Javier Mina… Si hasta le cuestionaron que pusiera esas albercas cuando
escasea el agua potable en algunos puntos de la ciudad… Es el cólera, pues…
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