miércoles, 11 de septiembre de 2013

Columna Mi Blog: Calcáneo: un tizón encendido

Fernando Hernández Gómez

HOY SALÍ A reportear… Tomé mi pluma y esa libreta que ya pocas veces me acompaña en estos tiempos tras 32 años en el oficio… Me alisté para la misión periodística. Traté de avispar mis sentidos. Iba a anotar detalles. Buscaría recoger datos, expresiones para una nota de color… Iba a dar testimonio de lo que vería. Con lo que no contaba es que también sería parte del acontecimiento… EN LA ESPERA del momento llegó a mi mente un leve recuerdo, muy reciente, algo que descubrieron los niños que la mañana del lunes 9 ya iban camino a la escuela… Entre la oscuridad que no se iba y el amanecer que apenas brotaba, entre la lluvia tenue y el sol que despertaba, esa mañana emergió un arcoíris como preludio de que sería un gran día… Y lo sería. Porque los días grandes no sólo traen noticias buenas, por éxitos, triunfos o metas alcanzadas. A veces llegan con terribles revelaciones, con tragedias que nos sorprenden y golpean como rayos fulminantes nuestro ser, que nos doblan y a veces derrumban, que sacan lágrimas de unos ojos que creen haber visto todo pero a la hora de la hora nos muestran que son tan sensibles y frágiles como el corazón… Y CUANDO PARECÍA que todo sería un día más, el destino cruel hizo su aparición y llegó con un gran dolor, trajo una profunda tristeza por lo que iba a depararnos y porque iba a recordarnos que por mucha experiencia vivida, por muy fuertes que parezcamos... no somos nada… Y fue un día que se prolongó más de 72 horas después de aquel arcoíris que ya no supe qué se hizo y de aquella noticia demoledora… Y CASI AL final de ese largo día que empezó el lunes 9 de septiembre y cerró este miércoles 11, la familia periodística de Tabasco se congregó afuera de las instalaciones del Diario de la Tarde, y no hubo quien no llegara con un nudo en la garganta o con lágrimas que chorreaban de ojos que nunca reflejan fortaleza porque son los primeros que asuman nuestra debilidad, o con un llanto que en algunos salió como grito y en otros con saliva que se tragaba, para despedir al amigo, al compañero, al hermano José Antonio Calcáneo Collado... que no queremos que se vaya… FUE UNA CEREMONIA emotiva, bellísima. Y aunque su cuerpo inerte estaba ahí, era su alma la que nos observaba por ese cristal polarizado del ventanal que da a la calle José Moreno Irabien, desde su despacho de tantos recuerdos del periódico que fundó el 7 de junio de 1990 y que dirigió más de 23 años… Y estábamos ahí para lamentar su ausencia física, viva, pero también para marcar el inicio de una nueva era con su recuerdo imperecedero, con su presencia imborrable en nuestras memorias y corazones, como lo merece un hombre grande, enorme, generoso, que más que grandes riquezas materiales fruto de su esfuerzo cotidiano, cosechó amistades dentro y fuera de Tabasco… EL SACERDOTE ÁNGEL Mario Velázquez se encargó de recordarnos nuestra existencia pasajera en este mundo… “Todos estamos de paso…”, reflexionó apenas dio lectura al Evangelio según san Juan, en su capítulo 14 en que Jesús nos llama a creer en Dios y en Él como único camino que lleva al Creador, que acoge en su reino a todos los que creen, a los hombres de fe, de buena voluntad… “No se turben; crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. De no ser así, no les habría dicho que voy a prepararles un lugar. Y después de ir y prepararles un lugar, volveré para tomarlos conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Para ir a donde yo voy, ustedes ya conocen el camino”, reza el texto bíblico… VIO EL FERÉTRO del comunicador tabasqueño que fue presidente de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos (Fapermex) y miembro de la Comisión de Investigación de Atentados a Periodistas de la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap), y expresó: “Hoy le decimos hasta luego, porque vamos a vernos luego, con Dios, Papá Dios”… Y después alzó su vista un poco más allá del edificio que alberga a Diario de la Tarde, la dirigió hacia el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, y externó una plegaria: “Le pido a la Lupita que extienda su manto hasta este periódico, hasta este ataúd”… Y pidió a los presentes unirse en oración para que en el momento del juicio, Jesús sea misericordioso con Toño Calcáneo y le permita por siempre disfrutar de la gloria eterna… LO QUE SIGUIÓ fue tan emotivo como triste… Las lágrimas se derramaron, arrancadas por la voz de Chema que entonó al ritmo de su teclado y acompañado por violín: Cuando un amigo se va, de Alberto Cortez… “Cuando un amigo se va/ queda un tizón encendido/ que no se puede apagar/ ni con las aguas de un río”… NO PODÍA FALTAR en este homenaje el presidente fundador de Fapermex, Teodoro Rentería Arróyave, amigo, consejero e impulsor de Calcáneo Collado, ese señor del periodismo mexicano por el que un día –y hoy lo recordó– el periodista tabasqueño Enrique Muñoz González, le reclamó a Toño: “¡Qué carajos te da Teodoro! Y me decía: ‘No, compadre, vas a aprender a querer a ese viejo’. Y, sí, ¡le quiero, Teodoro!”… Y SE ESCUCHÓ la voz quebrada, triste, paternal de Teodoro Rentería, que decía de Calca: “Quiero recordarlo como padre proveedor, por las luchas gremiales, como un hombre luchador por la profesionalización de los periodistas”… Y destacaba de quien fue su compañero de aventura por toda la República y los cinco continentes: “No era hombre de los que hablaba para que otros hicieran las cosas. Puso el ejemplo. Firmó convenio con la Universidad Autónoma de Chihuahua y se tituló en la quinta generación” como licenciado en periodismo… Y AGREGABA: “QUIERO recordarlo como aquel que consiguió una máquina de segunda mano, la trajo de Estados Unidos y prácticamente con sus manos la fue armando, tornillo por tornillo” para Diario de la Tarde se imprimiera a color… Y proseguía don Teodoro: “Quiero recordarlo en la entereza de su enfermedad, hasta el último momento… desgraciadamente es una enfermedad traidora y la resistencia humana tiene un límite. Y ese límite llegó en José Antonio Calcáneo”… Y remató: “José Antonio Calcáneo no es de los que mueren; está en la eternidad de todos los que lo conocimos”… A MUCHOS SORPRENDIÓ la entereza con que su hijo Marco Antonio Calcáneo García, a nombre de su mamá Lenchy, de su hermana Lorena y como nueva cabeza de la familia Calcáneo García, habló ante los cientos de asistentes… Y ponderaba a su papá como “un incansable cosechador de amistades”… Y lo definía como un hombre que, a pesar de sus padecimientos, vivió a plenitud… Mi padre vivió su vida de la ‘a’ a la ‘z’. Estaba realizado. Logró el éxito profesional”… LA VOZ DE Toño Jr se escuchó con firmeza. No sé cuánto dolor soportaba al hablar ante el público, pero creo que lo animaba el espíritu de su papá para que comprometiera que su legado: su trayectoria de luchador incansable e intachable, y su herencia material: el Diario de la Tarde, no serían en vano… “Esto no termina aquí. El legado que nos deja, lo llevo en el corazón, en la mente y el ímpetu que va a hacer que la familia Diario de la Tarde siga creciendo”, afirmó con toda contundencia… Y selló ese compromiso ante el cuerpo en que moró su padre durante 58 años: “Padre, me empeñaré en mente, cuerpo y alma para seguir en este proyecto”… Y HABLARÍAN TAMBIÉN Yogui Montero, el jefe de información del vespertino… La amiga de toda la vida de Toño Calcáneo: Martha Osorio, habló con el corazón porque su boca no podía hacerlo por el dolor: “Flaco, siempre serás nuestro hermano”, le exclamó… Y también hicieron uso de la voz otros amigos comunicadores de Calcáneo, que se dejaron venir de Guerrero, de Chiapas, del Distrito Federal… Lo hizo también su asesor Rubén Arceo… Y el columnista de Rumbo Nuevo, Enrique Muñoz quien retomó las palabras del hijo del homenajeado: “Dice Toño Jr que ‘hay que estar alegres’… Yo, la verdad, no puedo”… Y cerró las intervenciones otro gran amigo suyo, Miguel González Alonso, periodista chiapaneco, quien lo definió como “un maestro de la amistad”… Y dejó una frase que subraya la vigencia del noble oficio que ejerció Calcáneo Collado por tres décadas: “El ejercicio del poder tiene fecha de caducidad, la profesión del periodismo no”… EL PADRE DENIS Ochoa Vidal ofició con palabras que fueron bálsamo para los dolientes, para parientes y amigos… Y los mariachis que nunca faltan en las despedidas, sacaron las pocas lágrimas que quedaban en las reservas de dolor y tristeza… Primero con A mi manera, que todos corearon… Y cuando vino la despedida con ese Adiós muchachos compañeros de mi vida…, que provocó que todo mundo rompiera en llantos… Y después los restos de José Antonio Calcáneo partieron hacia el lugar donde se cumpliría su última voluntad: que su cuerpo fuera cremado… Y HOY, ANTES de retirarme del lugar, me detuve un instante a la puerta de ese edificio que erigió Toño Calcáneo con sudor y tesón, con trabajo intenso y perseverancia, pero no me asomé al interior a ver si allí estaba gritándole a sus trabajadores que se apuren porque hay que ‘cerrar edición’, tampoco mi vista siguió la carroza que se perdió en el congestionamiento vehicular... Mis ojos voltearon y dirigieron su objetivo a la cúpula que está enfrente del Diario de la Tarde, allí donde está la imagen mexicana de esa Señora que muchos adoptamos como Madre, y a ella le digo: “Ruega por él y por nosotros los pecadores...”. P.D. CALCA, TU amigo Alfredo Camacho Lara te dedica estas líneas: ¿Sabes qué le pedí a Dios? ¡Que te cuidara! Él sonrió y me mostró sus manos, las cuales tenía cerradas. Y me mostró que dentro de ellas, ¡estabas tú! Me volvió a sonreír y me dijo: “Qué crees que le pueda pasar, si siempre está en mis manos?”. Le dije: “Gracias, Señor, porque esa persona que tienes entre tus manos es muy especial para mí”... Él me miro y dulcemente me dijo: “Si para ti es especial, imagínate para mí que soy su Padre”… Buenas tardes.

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