Por Fernando Hernández Gómez
fdohernandezg@hotmail.com
Especial para diario Rumbo Nuevo
Entre las
muchas malas noticias con que nos desayunamos el lunes –nuevo récord de asaltos
en un día, secuestros, ‘agarrones de greña’ entre perredistas y ‘morenos’, más
casos de dengue y la ausencia total de transparencia en el Congreso local– hubo
una que a muchos acabó amargándoles el día: la posibilidad de que el equipo de
béisbol ‘Olmecas de Tabasco’, sea puesto en venta por ser ‘mal negocio’ para el
gobierno estatal.
¡Olmecas de Tabasco, a la venta!, se
anunció la mañana del lunes en ‘Telerreportaje’, atribuyéndole la primicia al
director del Instituto de Deporte Tabasco (Indetab), Carlos José Dagdug Nazur, quien dijo que la directiva del equipo
que forma parte de la Liga Mexicana de Béisbol está dispuesta a venderlo, ya
que hasta ahora ‘ni patrocinadores tiene’.
El fracaso del equipo que se reflejó en
bajas ventas de taquilla en el parque ‘Centenario 27 de Febrero’ y por ende en
el retiro de patrocinadores, no puede atribuírsele del todo a la novena
tabasqueña que no pudo avanzar en los ‘playoffs’ del 2013 –fueron eliminados
por ‘Rojos del Águila de Veracruz’–, sino también a directivos que no pudieron
manejar el equipo como empresa exitosa ni conducirlo a mejores resultados en el
‘diamante’.
Hoy que el gobierno estatal ya está en busca
del ‘mejor postor’ surgen inquietudes sobre el futuro de ‘Olmecas de Tabasco’.
¿Ya tendrán un comprador para la novena de los ‘nacidos para perder’? ¿Lo
rematarán como equipo que ‘siempre pierde’?
Aunque sea empresa en quiebra, el
equipo tiene un alto valor económico, tanto por los peloteros que pertenecen a
su nómina, como por su franquicia de la Liga Mexicana de Béisbol, y habrá que
seguir muy de cerca la forma en que los que prometieron rescatar a ‘Olmecas de
Tabasco’, ahora quieren venderlo.
Algún
negocio turbio puede ocultarse detrás de la supuesta pretensión de quitarle al
erario estatal ese costoso lastre.
Se
nos viene a la memoria el escándalo por los terrenos que adquirió el Instituto
de Vivienda de Tabasco (Invitab), cuando era dirigido por Ariel Cetina Bertruy: se compraron en ‘reventa’ 149.4 hectáreas
ubicadas en la zona de Parrilla-Playas del Rosario por un monto superior a los
239 millones de pesos.
En
2008, Adán Augusto López Hernández, entonces
diputado local destapó una ‘cloaca’ y acusó a Cetina Bertruy de haber adquirido
dicho terrenos, a través de la empresa ‘Suministros del Carmen SA de CV’
–propiedad del principal socio de José
Manuel Saiz Pineda, quien fue secretario de Finanzas del ‘granierato’.
Esta
empresa, a la que le fue de maravilla el sexenio pasado, compró esta reserva
territorial a ‘precio de risa’ para revenderla después al Invitab a un costo
exorbitante con la complicidad de Ariel Cetina… Hasta ahí la sinopsis de la primera
parte de esa película.
Ahora
todo hace suponer que Carlos Dagdug, director del Injutab ya empezó a escribir
–al anunciar la venta de ‘Olmecas de Tabasco’– el guión de lo que podría ser un
refrito de esta historia de complicidad y corrupción.
El
empresario convertido en funcionario de primer nivel, comentó en entrevista que
el gobierno del Estado prácticamente mantiene en un 99 por ciento a los ‘Olmecas’
y precisó que en este año el equipo recibirá 23 millones de pesos para su
operatividad, presupuesto que no se aumentará para el año próximo.
Si
se vende, dijo, el gobierno estatal pide dos cosas: la primera que el equipo
sea competitivo y la segunda que no se vaya del estado. Hasta ahí, todo bien.
Después
vino una declaración desafortunada de Dagdug Nazur: señalar que el ‘equipo
cabezón’ no es ‘un buen negocio’, espantando así a cualquier empresario
interesado en adquirir la franquicia tabasqueña, y por si eso no bastara, indicó
que las principales firmas patrocinadoras han retirado su apoyo.
¿Será
que la familia Dagdug y socios apasionados al ‘rey de los deportes’ piensan
invertir algo de sus ahorritos para adquirir la devaluada franquicia
tabasqueña?
Algo
que queda claro: el régimen del ‘cambio verdadero’ demostró en unos cuantos
meses que es malo administrando un equipo deportivo profesional y que lo suyo
no es sacar utilidades de una empresa pública. Bueno, nadie es perfecto, pero de
eso –tener nuestra ‘versión choca’ del ‘Chepo’ de la Torre– a deshacerse de una
empresas del gobierno o propiedad del pueblo, no es precisamente uno de los
postulados de la izquierda. ¡Que siga,
que siga, que siga la bola!
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