viernes, 20 de septiembre de 2013

Columna Sin Rodeos: Lo que no vemos

Por Fernando Hernández Gómez
fdohernandezg@hotmail.com
(Especial para diario Rumbo Nuevo)

Villahermosa es hoy una ciudad protegida contra las crecientes de los ríos que la cruzan. Al menos, eso es lo que nos han hecho creer las autoridades. Ya no vivimos en la intranquilidad por la posibilidad que los ríos Grijalva, Carrizal y Viejo Mezcalapa se salgan de su cauce, como ocurría los años siguientes a 2007.
Hay barreras protectoras, cauces de alivio y una estructura de control para impedir que los escurrimientos fluviales que vienen de Chiapas hagan daño a la capital tabasqueña. Y por si algo fallara o sucediera un imprevisto, quedan las ‘costaleras’ como último recurso.
Sin embargo, Villahermosa no está exenta del riesgo de anegaciones que pudieran ser provocadas por precipitaciones pluviales excesivas, pues su sistema de drenaje y de bombeo para el desalojo de agua es insuficiente, obsoleto y está en mal estado.
         El 4 de junio de este año, el alcalde capitalino Humberto de los Santos Bertruy señalaba que para resolver en definitiva los problemas de encharcamientos o inundaciones en la ciudad a causa de lluvias muy fuertes, se requiere construir de nuevo 90 por ciento de la red de drenaje de aguas negras y completar el drenaje de agua pluvial.
         Planteaba que para resolver esa problemática, junto con la del desabasto de agua potable en algunas zonas del municipio de Centro, era necesario invertir tres mil 535 millones de pesos los siguientes seis años, para la construcción de tres potabilizadoras y rehabilitación de las que ya operan, y la instalación de 14 nuevos cárcamos y reparación de los ya existentes.
         Sin duda, un mundo de dinero que el ayuntamiento no tiene. Y menos, si se toma en cuenta que los siguientes ocho años ésta y las dos administraciones municipales que le suceden, tendrán que pagar la deuda de 609 millones que heredó el anterior gobierno capitalino, que encabezó Jesús Alí de la Torre, y que salvo el puente faraónico erigido sobre Paseo Tabasco, nadie sabe en qué se gastaron.
         El problema no es sólo la falta de recursos económicos, sino también la infraestructura existente, pues la última administración municipal priista dejó en calidad de inoperante la cuarta parte del sistema de desalojo de aguas de la ciudad, a causa de que no se invirtieron recursos en su mantenimiento y reparación.
         En el reporte de la entrega-recepción que se dio a conocer apenas el 12 de septiembre, se precisó que de los 203 equipos existentes en los 60 cárcamos, 57 estaban inoperantes. Y se dieron detalles: 29 de las 132 bombas verticales se encontraron fuera de servicio, 19 de las 44 bombas sumergibles no operaban, y lo mismo sucedió con nueve de las 27 máquinas de combustión interna.
         La ciudad quedó a expensas de cualquier lluvia intensa. Y lo vimos con las primeras lluvias del año que causaron estragos en algunas colonias.
         Más allá de la magnitud de los problemas encontrados y los retos que afrontar, el primer gobierno municipal surgido de la alternancia en esta capital se dio a la tarea de conseguir recursos para comenzar, primero, a arreglar los equipos descompuestos y a desazolvar una red de drenaje a punto de colapsarse, según el diagnóstico del Sistema de Agua y Saneamiento (SAS).
         Y se iba a hacer, sin importar que fuese una inversión que nadie vería, pues todo lo que tiene que ver con el drenaje está bajo tierra. “Nosotros no estamos de acuerdo con la idea de algunos políticos de que no se debe ‘enterrar el dinero’, que no se debe meter a los drenajes porque la gente ‘no ve’ la obra y no lo agradece; al contrario, consideramos que no se trata de esperar un agradecimiento, sino de que cumplamos nuestra responsabilidad”, expresó a mediados de año el alcalde De los Santos.
         Y se puso ‘manos a la obra’. Hacia el cierre del primer semestre de 2013 ya había conseguido 180 millones de pesos con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para hacer trabajos de rehabilitación en 11 cárcamos y tres plantas de agua potable.
         El 4 de julio, el presidente municipal ya estaba dando el ‘banderazo’ a los equipos ‘Vactor’ para el desazolve intenso de 20 kilómetros de la red de drenaje de la zona de Tamulté. Era apenas el comienzo. Con equipos de SAS, la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento (CEAS) y Conagua se iba a trabajar en 73 kilómetros, con una inversión estimada en 20 millones de pesos, y es que había que atender, al menos, 14 puntos críticos de la zona urbana y suburbana de Centro.
         En 45 días de trabajo se logró desalojar 347 metros cúbicos de basura y sólidos de 76.4 kilómetros de drenajes, limpiar mil 143 pozos de visita, 772 rejillas pluviales y 333 descargas domiciliarias de 18 colonias. Algo que tal vez nadie vio.
Ahora se está dando el siguiente paso. Se ha entrado de lleno al mantenimiento de cárcamos. Y con los 170 millones de pesos obtenidos de la Federación, ya se licitó la adquisición de equipos para cinco cárcamos y están en proceso de compra seis equipos más, así como siete plantas eléctricas, para garantizar el funcionamiento de estas estaciones de bombeo para el desalojo de las aguas pluviales.
Se avanza en la protección de la ciudad, para evitar que pueda inundarse por lluvias, por el agua atrapada que no se desaloje a tiempo. Y la ciudadanía también debe poner su parte, evitando tirar sus desperdicios en la vía pública.
        
DE MI BLOG:

NO OLVIDE QUE es #TiempoDeDar. Te esperamos en el centro de acopio ubicado en el estacionamiento de WalMart Universidad… Ayer se llegó a una tonelada de víveres y artículos de limpieza donados por la sociedad tabasqueña. ¡Y vamos por más!… Todavía es tiempo de ayudar a los hermanos que sufren los destrozos de las tormentas Manuel e Ingrid.

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