Por Fernando Hernández Gómez
fdohernandezg@hotmail.com
Miguel Ángel Valdivia de Dios llegó a la dirigencia del PRI Tabasco en el peor momento: sin gubernatura,
sin el control del Congreso local y con apenas cuatro de los 17 municipios en
su poder; con una militancia dispersa y ofendida por las exclusiones y tantos
engaños acumulados, y con grupos que, antes de pensar en la recomposición
partidista, se disputan los harapos
del otrora partidazo para repartirse
el pastel de candidaturas –entre
éstas la de gobernador– en el 2018.
Llegó al
Comité Directivo Estatal del PRI –11 de enero último– cuando ya estaba definida
la nominación a la presidencia municipal capitalina para la elección
extraordinaria, que sería un mes más tarde, y con una candidata que arrancó 20
puntos porcentuales por debajo del favorito de la contienda y terminó tercero
en la votación.
Hoy que
lleva tres meses y tres semanas despachando en la oficina principal de 16 de Septiembre, salen a la palestra
cabezas de grupo que le quieren endosar la suma
de todos los males, y exigen su remoción como si el simple cambio de mando
o la imposición centralista de un ‘delegado con funciones de dirigente’ fuese a
cambiar la realidad de un partido opositor, que apenas es primera fuerza
en cuatro municipios, segunda en siete y tercera en seis, incluida la capital.
Nadie de los
que cuestionan su gestión, reconoce que a él le entregaron “un partido dividido,
colapsado, confrontado, en condiciones políticas muy adversas”, como se lo
describió el viernes 29 de abril –una semana después de reunirse con
su líder nacional, Manlio Fabio
Beltrones– al comunicador Emmanuel
Sibilla Oropesa en una extensa entrevista en Telerreportaje.
Cuando le plantean que se le acusa de no
ser factor de unidad, el ex presidente de la fundación Colosio y ex líder de la CNOP en el estado, responde: “ser dirigente en
estos tiempos en el partido es complejo, sobre todo cuando está en juego la
sucesión gubernamental”, y en abono a la obligada equidad de su actuación en el
juego sucesorio, sostiene que él no responde a intereses de grupos y tampoco tiene
aspiraciones personales por candidatura alguna.
En la entrevista no rehúye a ninguna
pregunta. No da muestras de amilanarse ante quienes quieren forzar su salida de
la dirigencia. Al contrario, habla de un proyecto de recomposición partidista
profundo, que mira al 2018 y que pasaría obligadamente por un proceso interno para cambiar su status
de dirigente provisional a presidente sustituto.
–¿El CEN te ve con buenos ojos de que busques en el Consejo
Político Estatal ser ratificado en el cargo? –se le inquiere.
“Hasta ahorita no me han dicho que no”, expresa
y dice que la dirigencia nacional “no corre prisa” pues antes debe renovar 10 comités
estatales, pero su prioridad está las elecciones de junio en que estarán en juego
12 gubernatura.
Afirma que si se le da la confianza de
continuar como dirigente, “me creo con la capacidad absoluta y solvencia moral
y política de ser la persona que garantice la equidad para transitar y procesar
las aspiraciones políticas de todos aquellos que deseen ser gobernador, senador,
diputado federal, alcalde y diputado local”.
Admite que “hay muchos intereses, grupos,
personas y liderazgos que no quisieran que las cosas cambien, pero estoy
dispuesto a llevar hasta las últimas consecuencias un cambio profundo del
partido”.
Y lo remarca: “yo quiero que mi partido
cambié, que sea una verdadera opción de gobierno y que sea la opción de cambio
que la sociedad de Tabasco necesita”.
Por lo
pronto, ya enteró a Manlio Fabio Beltrones de su recorrido por todo el estado
tras la infructuosa elección extraordinaria de Centro. “Revisamos todos
los comités municipales, los consejos municipales, las estructuras
territoriales, los comités seccionales, escuchamos a más de mil 500 dirigentes y
cuadros políticos del partido”, precisa.
Se le
pregunta por quienes han expresado su aspiración por la nominación del tricolor
al gobierno estatal. Puntualiza:
“para el PRI no son tiempos electorales, en consecuencia no tiene listas… el
proceso electoral comienza en octubre del año que viene y a partir de ese
momento comenzaremos a procesar los nombres”.
–Con estos cuatro que han dicho que quieren competir
por la candidatura (Jesús Alí, José Eduardo Rovirosa, Benito Neme y Georgina Trujillo), ¿le ves
posibilidad de recuperar el gobierno al PRI?
“La única posibilidad de que cualquier
aspirante a la candidatura al gobierno pueda ganar la próxima elección, es que
cuente con un partido debidamente organizado, capacitado, preparado y con
capacidades competitivas para poder ganar; en eso tenemos que ocuparnos como
dirigentes de partido”, indica.
Ahí es
cuando insiste en que quiere ser él quien esté al frente del PRI, porque “tenemos
clarísimo a dónde queremos llegar, y yo quiero ser una dirigencia que
trascienda y deje una huella en la historia política de mi partido”.
Falta un mes para saber si él seguirá
como presidente sustituto, si será otro personaje del priismo tabasqueño o un
‘delegado con funciones de dirigente’.
Por su semblante, por lo que expresa,
por la forma como lo dice, pareciera que Beltrones ya le dio luz verde a Valdivia para que continúe y
conduzca al PRI hasta el momento en que debe elegir al hombre o mujer con que
buscará esa misión imposible:
recuperar el poder en Tabasco. ¿Será?
AL
GRANO
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