Por Fernando Hernández Gómez
fdohernandezg@hotmail.com
Especial para diario Rumbo Nuevo
Las intensas precipitaciones pluviales
–inusitadas en fechas decembrinas– que trae consigo el frente frío 19 nos hacen recordar que hace pocas semanas, cuando en
muchas partes del país apenas iniciaba la recuperación por los estragos de los
huracanes ‘Ingrid’ y ‘Manuel’, en Tabasco había incertidumbre por los niveles
que alcanzaron los ríos, sobre todo el Usumacinta,
San Pedro, Puxcatán, Grijalva, Samaria y Carrizal que rebasaron sus escalas críticas y causaron anegamientos
en municipios de la zona de Los Ríos y de la ‘Olla’ de la Chontalpa.
Para fortuna de quienes vivimos en la
capital tabasqueña, las obras de protección y de amortiguamiento que se
hicieron sobre las márgenes del Grijalva
hicieron su trabajo: unas, soportando la elevada creciente y evitando que el
cauce se desbordara sobre la mancha urbana, y otras, desviando miles y miles de
metros cúbicos del líquido hacia cuerpos lagunares como el de Don Julián, para que toda esa agua no
pasará sobre Villahermosa y causara daño a sus habitantes.
Pero, ¿ya la libramos? ¿Ya no hay riesgo
de nuevas inundaciones en la entidad? ¿Los villahermosinos pueden dormir
tranquilos?
“Si
no viene algo extraordinario, 2013 podemos cerrarlo ya sin problemas. Nos
hablan de frentes fríos pero ya no
tan severos”, nos dice Antonio Gutiérrez
Marcos, director local de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
El funcionario federal apunta que estas
condiciones climáticas generadas por los frentes fríos pueden tener variaciones
o conjuntarse con otros fenómenos que pueden traer lluvias excesivas; sin
embargo, el peligro de que los ríos se desborden sobre los centros poblaciones
está lejano.
2013 –indica– fue un año sin problemas
severos en materia hidrológica, pues aunque hubo afectaciones, éstas ocurrieron
en zonas bajas o de regulación, por los efectos de los frentes fríos 11 y 12
que azotaron al estado en noviembre.
Destacó que la infraestructura
construida, principalmente las escotaduras o canales de alivio operaron
conforme a su diseño.
“Todas las cabeceras municipales están
protegidas. Hay seguridad para la población, menos vulnerabilidad en una región
que tiene el 34 por ciento de los recursos hídricos del país”, afirma el
director local de Conagua.
Y precisa que de los mil 400 millones de
pesos presupuestados este año por la Federación para obras, proyectos,
indemnizaciones, supervisiones y convenios, ya se encuentran contratados mil
280 millones.
¿Qué se hizo? Apunta que se trabajó
fuerte en la infraestructura hidráulica de municipios, en equipamiento de cárcamos,
de plantas potabilizadoras y en mejoras al drenaje sanitario, en lo que se
invirtieron 450 millones de pesos.
El reto que se
tiene por delante es fortalecer los sistemas de desalojo de aguas pluviales de
los centros poblacionales, para evitar que las lluvias puedan causar
anegamientos como ocurren cada vez que llueve intensamente en muchas cabeceras
municipales como Cárdenas y Villahermosa.
Lo que hace
falta para esto es un mundo de dinero. Para que el lector se dé una idea le
cuento que sólo en el municipio de Centro, para la rehabilitación emergente de 11 cárcamos y la instalación
de 29 equipos de bombeo nuevos de 57 existentes, entre otras acciones en las
que el ayuntamiento invirtió 186 millones de pesos, que representan apenas el
5.2 por ciento del total que se requiere para mantener en óptimas condiciones
dicha infraestructura. Eso sin contar el desazolve de casi 500 kilómetros de la
red de drenaje.
Los tres órdenes de gobierno se preparan para atacar
obsolescencias y deficiencias de los sistemas de drenaje y desalojo de aguas.
Pero no es algo que no se hará en un año; es probable que se lleven todo el
sexenio en dotar a Villahermosa y a las demás cabeceras municipales de redes de
drenaje sanitario y pluvial acordes a sus necesidades, a fin de disminuir la
vulnerabilidad de la población a anegamientos causados por las intensas
precipitaciones pluviales.
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